lunes, 24 de julio de 2017

Donde las piedras hablan



Y... Comenzó su viaje.
Fue realizando todos los rituales  que todo peregrino debe conocer y seguir durante su andadura.
Dejó una cruz hecha con ramas recogidas en el Camino..
Bebió vino de la fuente de Irache en Navarra.
Esta fuente ofrece vino y agua gratis a los peregrinos.

Colocó una piedra en el Camino para alertar a futuros caminantes que iban por el camino correcto.
En la actualidad ha cambiado el sentido de esta tradición ya que ahora colocar la piedra es sinónimo de arrepentimiento o sufrimiento espiritual. Al apilar la piedra o dejarla atrás pasará lo mismo con el dolor.
Tiró la piedra, con la que salió de su lugar de origen, en la Cruz de Fierro para librarse de todas las culpas y penas que haya sufrido en su vida.
 Y el Camino poco apoco va ofreciéndole las condiciones propicias para conversar con la sombra que le sigue a donde vaya
Llega, agotado, descalabrado, los ojos hundidos, los pies lacerados y las manos encalladas de tanto apretarlas contra el nudo del bastón. Nervioso por llegar y besar el Santo, este será el momento más importante en la vida de ese peregrino. Mañana llegará a Compostela como estaba previsto. Poco a poco van sumándose hileras de peregrinos al camino, como una arroyo al que fluyen otras corrientes. Los peregrinos apuran el paso pues ya se presiente que la ciudad está muy cerca y en nada se está en el monte del Gozo. En ese punto desciende deprisa y entra en la ciudad por la Puerta Francesa, que era antiguamente la entrada más importante de las siete que había. Ya en el casco viejo toma las Rúas das Fontiñas y dos Concheiros, se sigue por la Rúa de San Pedro y entra en las Rúas das Casas Reais y das Ánimas para desembocar en la Plaza de Cervantes. Ya no queda casi nada. Avanza por la Rúa de la Azabachería y sale a la Plaza de la Inmaculada. Al fin: La Plaza del Obradoiro.
Ha llegado, el camino ha terminado, la peregrinación ha llegado a su fin. Busca entonces el centro de una de las plazas más bellas del mundo. No olvida que la admiración es el peldaño previo al amor. Por eso, Santiago de Compostela enamora a quien la visita y conoce.












sábado, 15 de julio de 2017

Marineros y su patrona

Con la llegada de Julio llega una de las celebraciones más importantes en toda Galicia, tanto para los marineros como para los que no lo son: la Fiesta del Carmen. Esta es la celebración marinera por excelencia, se venera a la Virgen del Carmen, la patrona de los marineros
Hay cientos de relatos que nos hablan sobre experiencias duras en el mar, quizás tantos como barcos y marineros. Estas historias de náufragos son verdaderas historias de supervivencia que muestran como el ser humano es capaz de adaptarse y soportar las más duras condiciones.

Este podría se uno de tantos:

"El barco escoraba como nunca, las olas nos pasaban por encima. Una y otra vez nos azotaban sin piedad. Sin tregua alguna, no nos dejaban quitarnos el sabor salado de la boca. Casi no podíamos respirar. Estaba empezando a ser angustioso,

El mar estallaba contra la  cubierta y cada vez que esto sucedía hacia un ruido ensordecedor. El barco se cubría continuamente con la fría y abundante espuma del mar. Era engullido por él.
Allí estábamos en medio de aquella imponente masa de agua, viendo y sintiendo como una maraña de relámpagos nos daba caza.
Mantuvimos el silencio unos minutos como si aquella oración íntima en medio de la oscuridad nos fuera a salvar de las garras de aquel mar violento.

Pero el viento fue subiendo con muchísima fuerza y cuando nos dimos cuenta el barco era una cáscara de nuez entre montañas de agua .
Cada estruendo de los relámpagos sentíamos que el cielo se rajaba de arriba abajo. Verlo nos asustaba, pero sentirlo retumbar en el cuerpo nos ponía los pelos de punta. En cada chispazo de luz nos veíamos las caras desencajadas.

Seguíamos agarrados a la caña tirando de ella con fuerza para intentar llevar el barco navegando, pero el barco estaba sin control, iba y venía a merced de las olas de forma tan caprichosa que parecía como si el mar estuviese jugando con él.
La escora era indomable y el motor insuficiente para enfrentarnos a las sacudidas del agua que venían por proa. Acercarse a tierra suponía encallar porque no teníamos control ninguno sobre el barco y el motor no tenía fuerza.
El viento siguió subiendo hasta los 35 nudos.  Entre golpes de mar cada vez más duros, el mar castigó al barco de tal forma  que el motor murió  sin remedio.
Un golpe de mar  violento me lanzó contra una cuaderna vista de popa. Me vi en el suelo sumergido en agua y gasoil. El hedor era tan fuerte que estuvimos a punto de vomitar de la angustia.
Intentamos poner en marcha el motor varias veces, pero fue imposible, estaba muerto.
 Tuvimos unos minutos de impasibilidad, de hastío, el agotamiento nos estaba pasando factura; completamente mojados, cansados y con el traje y las manos manchadas de gasoil y grasa solo nos quedaba llevar el  barco lo mejor posible.
 Solo los bofetones de las olas en los ojos y las gotas que se colaban por dentro del traje de agua eran capaces de sacarnos del letargo o la muerte súbita.
La cosa pintaba muy mal y planificar las maniobras era complicadísimo. El viento ensordecedor, los golpes de mar, la jarcia temblando, y sin motor y sin radio, parecía que nuestra suerte dependía de la resistencia del barco.
En ese momento de incertidumbre y angustia uno piensa en los familiares, en los amigos.
Adormilados por el frío, permanecíamos en silencio guardando la compostura y atados al barco.
 Cuando la angustia del gasoil se nos pasó, empezamos a salir del hoyo y a poner el barco rumbo a puerto. ´
Las luces estaban cada vez más cerca, necesitábamos llegar allí de manera imperiosa, teníamos las muñecas y los brazos reventados de aguantar la caña durante toda la noche en medio de aquellos embates. Cada ola que nos arruinaba o nos revolcaba se llevaba un insulto.

 Tres horas después hicimos una entrada propia de desalmados. En el primer muelle que vimos libre metimos caña derrapando y encajamos el barco en el muelle. Hicimos un pequeño agujero en la banda, pero desembarcamos y nos abrazamos. Besamos los tablones del pantalan  y sin que nadie se percatara de nuestra llegada, fuimos directos a abrigarnos y a desayunar".
Después de esta terrible experiencia, un día como hoy, cualquier marinero o marino siente una emoción indescriptible honrando a su patrona.: La Virgen del Carmen.

Los barcos salen en procesión y sobre las aguas navegan cientos de flores entre las estelas de los barcos que han sido lanzadas al mar. Muchos de los marineros quedaron para siempre en el fondo de mares y océanos, otros recuerdan a sus amigos, compañeros de faena que ya nunca volverán y las familias se agrupan ansiosas elevando su plegaria a la Virgen para que  proteja a sus hombres de las aguas cada vez que abandonen el abrigo del puerto




lunes, 10 de julio de 2017

Marchar para volver

Marchar para volver, esa era la idea predominante que permanecía en la mente de todo aquel que se marchaba de Galicia , ya que ninguno se planteaba la posibilidad de quedarse para siempre.

El enorme vínculo con la tierra ha sido para nuestros antepasados uno de los motivos que han impulsado su vida: irse, trabajar, ahorrar y regresar de nuevo al hogar.

El ahorro era fundamental ya que la vuelta era inconcebible si no se veía la posibilidad de volver en condiciones más favorables de las que se tenían cuando se emprendió el viaje.

 La preocupación que los emigrantes gallegos tenían por el ahorro era casi obsesiva; hasta el punto de ser tacaños y avaros que vivían al día con lo estrictamente necesario. Esta idea obstinada, fue la causa de que, en general, lo emigrantes no se preocuparan de convertirse en propietarios en los países de acogida.

El constante retorno de los emigrantes gallegos es fácilmente comprensible si comprendemos el sentimiento gallego de la saudade.

Más que una simple nostalgia, este sentir provoca una añoranza indescriptible y quizás  habría que explicarlo  al que no  ha experimentado tal sentimiento.

 Unas veces será añoranza de un ser querido, otras "morriña" de cierto lugar, otras nostalgia de un tiempo pasado, otras pura melancolía, tristeza...

La colonia gallega  en el extranjero no deja de crecer. Mas de 500.000 gallegos están repartidos por los cinco continentes desde la Patagonia hasta Japón. Por primera vez en la historia, el número de gallegos en el exterior supera al medio millón. La emigración fue un fenómeno que había marcado a la sociedad gallega en el pasado siglo, pero ahora también es un fenómeno del presente.
Abundaban los insultos a los gallegos en la literatura del Siglo de Oro español, el desprecio que rayaba en el racismo iba asociado a la pobreza. 
La poeta Rosalía Castro se rebeló en sus libros contra el maltrato de los trabajadores temporeros gallegos en Castilla.
Los tópicos despectivos se reavivaron también en América entre finales del siglo XIX y principios del XX con la llegada masiva de emigrantes que desempeñaban tareas no cualificadas en los países de destino. 
A través del teatro se reforzaban los estereotipos que presentaban a los gallegos como personas incultas y rudas, con lo cual limitaba las expectativas laborales y de ascenso social.
La emigración ha sido históricamente una válvula de escape de la explosión demográfica, del hambre, de la falta de oportunidades y de la injusticia.
Millones de personas se trasladaron a América a lo largo de cinco siglos en distintas etapas por diferentes causas y con desigual intensidad. Y es que la injusticia social reina siempre entre los hombres como una lacra.









martes, 4 de julio de 2017

EL MAR DE ESTRELLAS



Desde la antigüedad numerosos marinos que navegaban el índico, relataban que en sus travesías habían visto, mares en llamas, luminosos o fosforescentes. Este lugar era conocido como El Mar de Ardora.
Desde el siglo XVII se los describía como algo parecido a campos de hielo en una noche sin luna.
La existencia de esos mares y este resplandor nocturno, es relatado por primera vez por Julio Verne en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, cuando el Nautilus atraviesa una capa fosforescente formada por miriadas de animales marinos luminosos.
Se creían que eran fantasías de marineros contadas durante siglos. Se decían, que no eran más que leyendas, mitos transmitidos de boca en boca, sin embargo científicos empezaron a registrar este fenómeno desde 1915.
Solo hasta muy recientemente no se pudo fotografiar. En 2005 un satélite de la NASA captó una extensa zona bioluminiscente en el Océano Indico, confirmando la existencia del Mar de Ardora.
Cuando miles de millones de estas micro algas se juntan en olas brillantes se produce un espectáculo de naturaleza casi único.
Este singular fenómeno, se deja ver en las madrugadas de septiembre en algunas de las costas gallegas.

En esos días de noches aún cálidas cuando en algunos lugares de la costa gallega, en Muros, por ejemplo, en Carnota, por ejemplo, el mar se llena de estrellas que parece que han caído del cielo. Estrellas azules; miles, millones de pequeñísimos organismos que desprenden una luz azulada . Es como si miles de luciérnagas azules visitaran nuestro jardín en una noche de verano. 

Es un espectáculo maravilloso. La noche nos envuelve y allá en el firmamento, el cielo cuajado de estrellas, brillantes, diminutas, juegan a hacernos guiños mandándonos un mensaje inteligente en un lenguaje cifrado que solo el hombre bueno y en paz pudiera descifrar.

La luna, grande, redonda, brillante parece querer acercarse a ver el espectáculo y las olas rompiendo en la arena de la playa deja diminutas e infinitas estrellas azules. 


Hace mucho, mucho tiempo, los marineros que surcaban las aguas del Indico en busca de nuevas tierras que conquistar o nuevas rutas, contaban leyendas del Mar de Ardora . Aseguraban que el mar se había prendido en llamas color azul fosforescente; el mar resplandecía. En ese tiempo todos aseguraban que el Mar de Ardora no era más que una fantasía de los marineros por pasar tanto tiempo en el mar.

Estas micro algas son el alimento de otras especies del zooplancton - pequeños crustáceos de cuerpo transparente -que cuando las ingieren, también desprenden luz porque las células de luminiscencia de las algas siguen brillando, convirtiéndose a su vez en un blanco fácil para sus predadores.

Dan ganas de dirigirse inmediatamente a este lugar y montar guardia toda la noche si fuera necesario, con tal de no perderse semejante espectáculo. Lo malo es que no existe ninguna garantía de que esto vaya a servir para ver como el mar de O Pindo brilla con luz propia durante la madrugada, que es cuando se puede captar ese mágico momento en el que la playa de San Pedro se tiñe de azul fosforescente.

Más allá de la explicación científica, el Mar de Ardora es un gran ejemplo de los espectáculos que es capaz de brindarnos la naturaleza.

Los responsables: unas micro algas que tienen unas células capaces de generar luminiscencia. Unos organismos capaces de emitir luz y, eso es lo que las hace visibles en medio de la oscuridad cuando las agita el oleaje.


Este fenómeno, acostumbra a producirse en la recta final del verano, cuando la temperatura del agua es más cálida. No obstante de repetirse, no muchos han podido verlo porque "XERALMENTE UN NON ESTÁ NO MEDIO DA NOITE, NA PRAIA MIRANDO O MAR


viernes, 23 de junio de 2017

Noche de San Juan

"En San Xoán meigas e bruxas fuxirán" Es noche de brujas, de meigas, en la que nuestro mundo y el suyo están más comunicados que nunca. Las puertas de ambos se abren para dar paso a encuentros increíbles. Cuentan que en esta noche mágica, las meigas buscan barcos a los que llevar hasta los faros para comer y beber y bailar hasta el alba. Por eso muchos marineros clavan tres cardos protectores en el palo mayor de sus embarcaciones. 
Es el único momento del año en que se pueden ver a las "mouras", doncellas encantadas que salen esta noche de sus cuevas y a las que se puede ver en castros y peñascos, con la ilusión de recuperar su libertad.

El significado primordial para los celtas era el de celebrar el instante en el que el Sol se hallaba en su máximo esplendor, cuando duraba más tiempo en el cielo y mostraba su máximo poder a los hombres. Era el día en el que alcanzaba su mayor plenitud y, al mismo tiempo, el día en que empezaba a decrecer hacia casi su muerte en el Solsticio de Invierno. Se encendían hogueras para conmemorar ese poder del Sol y para compartir su fuerza, para alabarlo y al mismo tiempo para atraer su bendición sobre hombres, animales y campos.
Otra de las costumbres que dio a esta fiesta el apelativo de "verbena" - planta medicinal utilizada tradicionalmente en la medicina debido a sus propiedades y beneficios para la salud - era la costumbre practicada en algunos lugares por las mozas casaderas de ir a recoger "verbena" a las doce de la noche, la víspera de San Juan, creyendo que con ello conseguirían el amor del deseado por su corazón.


La "hierba de enamorar" realmente tiene propiedades mágicas; se considera el mejor remedio contra el desamor, une corazones, ayuda a solucionar problemas sentimentales y mejora y aumenta la fertilidad de las mujeres.
La " namoradeira" crece al desamparo de los vientos, en los acantilados de la sierra de la "Capelada", que después de los fiordos noruegos, estos, son los acantilados más altos de la costa atlántica.
Dicen " un lugar perdido de la mano de Dios", sin embargo, creo que es aquí, donde realmente se encuentra.
La "namoradeira", simboliza el amor ardiente; de color rosa, blanca y/o violácea, se asoma dos veces al año, en invierno y a principios de primavera.
Los habitantes de la aldea de San Andrés de Teixido agasajan, a aquellos que les visitan, con esta mágica y apasionante hierba del amor.
Claro que para que nos ayude en su búsqueda existen varios rituales que hay que realizar:
Si lo que se quiere es tener una relación con la persona que se ama se debe recoger la " hierba de enamorar" en la noche del 23 de Junio, la noche de San Juan y  debe hacérsela llegar de alguna manera sin que se de cuenta.
Si lo que se quiere es que el amor esté siempre en la vida, se tendrá que recoger la planta al atardecer, justo en el momento en que la luna está oculta por el sol y en ese momento invocar:
A la diosa Áine: diosa de los cuatro vientos, el cielo y la fertilidad.
A la diosa Deva: diosa de todos los mares, que emana vida, salud y amor.
Según la leyenda este flor tiene su esencia en la magia de las dos diosas.
 Con la flor cogida en el momento oportuno, se debe guardar en una cajita de madera con algo de oro y plata y así, según esta tradicional leyenda, se tendrá suerte en el amor toda la vida.

Y si además.
La pareja salta unida la hoguera se procura felicidad y buena fortuna.

"Boa noite de San Xoán a todos"

domingo, 18 de junio de 2017

Supersticiones


Para una buena parte de la sociedad, la existencia de un mundo invisible de poderes paranormales es un hecho. Bajo esta idea subyacen la superstición y el pensamiento mágico, ambos muy extendidos.


Las supersticiones son creencias que se tienen de determinadas situaciones, sin la evidencia científica que puedan afirmarlo. 

En algunos países forman parte de la cultura popular, en Venezuela por ejemplo, muchas personas creen que situaciones de la vida diaria pueden o no, suceder de forma voluntaria e influirán de alguna forma en sus vidas.

 En Escocia se creía que dormir con un cuchillo bajo la almohada evitaría que las brujas se lo llevasen mientras dormían y en muchos países se considera fatídico regalar un arma blanca. En fin, un sin número de creencias que forman parte de la cultura de los pueblos.

Las supersticiones romanas estaban en gran parte relacionadas con el mundo de la naturaleza; los romanos leían presagios de desastres en el croar de los cuervos y encontraban protección contra el mal de ojo entre las hojas del acebo. Junto a esta consulta de los augurios, iba una fe en las propiedades mágicas, generalmente medicinales, de plantas y animales.

Las supersticiones nacen, pues, del temor ante: enfermedades, muerte, peligro, etc. Y para combatirlo, el hombre creó creencias y poderes especiales para liberar las malas influencias, ya que fue tomando conciencia de que los seres humanos compartimos el temor ante objetos, animales y situaciones idénticas o similares.

 De este manera podemos decir que todas las culturas o civilizaciones que han existido a lo largo de la historia han tenido la necesidad de crear sus propios mitos, explicaciones religiosas, supersticiones y su origen en el universo. Todas ellas son diferentes entre sí, por lo cual para una cultura o civilización son esenciales los relatos que expliquen su propio origen, donde no es importante si es real o imaginario.

martes, 13 de junio de 2017

MUIÑADA

¡Uy cuantísimos ríos hay en esta tierra gallega!. Maravilloso pasear por sus orillas y ver los reflejos de los salgueiros, loureiros, bidueiros, enormes helechos que mojan, a veces, sus pequeñas hojas en las aguas saltarinas del río. Te sientes en una realidad diferente y fantástica donde la magia de la vegetación, el sonido del agua  y los sonidos del bosque te trasladan, aún sin querer, a otra dimensión, a otro estado, más grato, más placentero, donde cualquier deseo pudiera hacerse realidad.

La variedad de colores y tonalidades de las hojas se aprecia principalmente en otoño, cuando la multitud de verdes da paso a pardos y rojizos para recibir al invierno con las ramas desnudas pero ahora, en verano, la frescura del color verde se hace sentir en la piel. Y ...en algún recodo  aparece de repente un molino de agua.



El molino es una construcción de piedras pequeñas cubiertas de teja, generalmente cuadradas, que se  dividen en dos plantas; tremiñado - parte superior- y el infierno - parte inferior.
Se localizan en las orillas de los ríos para provechar su caudal y trasladar el agua al molino. Una vez cargada la muela y echado a andar, el gordo de la harina se regula en la cruceta y en la caída de la acequia. Nos encontramos con varios tipos de calidades: el oleo que caía cerca del pie y que servía de papas para los niños, luego la harina propiamente dicha:  farelo, más lejos del pie y luego la harina brava con cáscara del grano de maíz o picón, granos machacados.



A veces, llueve tan fuerte que el caudal del río baja como un verdadero torrente, formando remolinos y espumeando en sus pequeños desniveles. Con esta enorme fuerza se podían mover hasta 53 molinos, donde se obtenía  la harina de maíz principalmente y ,de trigo y centeno en menor medida.

Hoy en día no se utilizan, claro está. Se restauran. Estos molinos de agua restaurados se reparten a lo largo de la Ruta da Pedra e da Auga que atraviesa la vegetación por donde discurre el río Armenteira

Pequeños, de apenas 30 metros cuadrados de superficie y de una sola planta , la arquitectura de los molinos tiene detalles sorprendentes como esas repisas ( en gallego, pousadeiros) junto a la puerta, en la que se descansaban los sacos y que al estar a un metro escaso del suelo reducían el esfuerzo necesario para cargarlos.


La molienda se realizaba sin descanso, de noche y de día. Para vigilar que el molinero no se cobrara una proporción de harina mayor que la debida. Se hacían guardias y reuniones junto al molino que derivaron en fiestas y en bailes. De ahí surgió la muiñeira ( molinera) , el baile tradicional de Galicia.

"Lo que pasaba en el molino quedaba en el molino".

Aquel tiempo se perdió en los años 50 del siglo pasado con la irrupción de las máquinas eléctricas.La maleza y la tierra se fue apoderando de los molinos, a la vez que sus estructuras se derrumbaban y los tejados se hundían. Entonces se inició un proyecto de rehabilitación para que todo este espacio y aquella actividad de la molienda no viviera solo en la mente de las personas mayores.
Ahora las fachadas de los molinos lucen una bonita piedra. Los tejados sus tejas rojas, el caudal del río discurre por un cauce despejado de maleza y se puede cruzar en distintos puntos por puentes de madera.
Dentro de estos bosques la magia vuelve a surgir cuando los rayos del sol se cuelan entre los árboles.

Todos los molinos tiene un nombre, algunos referidos a sus propietarios, y otros a su ubicación. Unos eran de herdeiros ( de propiedad de particulares que van heredando el molino) otros de parceiros ( pertenecientes a una colectividad, con los días de molienda repartidos) y otros de maquía ( de profesionales que cobraban por hacer la molienda).
Y así siguen viviendo entre nosotros para siempre.



lunes, 5 de junio de 2017

Camino marítimo fluvial a Santiago

Surcando la ría de Arosa y el río Ulla se conmemora la llegada, a Galicia, por mar,del cuerpo del Apóstol Santiago. Según la tradición, la barca entraría por la ría remontando el río Ulla  llegando a la ciudad romana Iria Flavia, hoy en día Padrón.

 La llaman Ruta Traslatio, Ruta Jacobea ;Marítimo fluvial, Camino del Mar de Arousa y Ulla... en cualquier caso todas estas denominaciones se refieren a la desembocadura de Ulla en el fondo de la Ría de Arousa y al tramo final del río enlazando el tramo final del camino portugués.
Las 40 millas naúticas y los 26 kilómetros que distan entre Puentecesures y Santiago no son suficiente acreditación para obtener el diploma oficial del peregrino; así que como en los demás caminos, para obtener la Compostela, es necesario realizar, a pie o a caballo, los últimos 100 kilómetros.
Esta no es una ruta fluvial cualquiera, sino que, según cuanta la leyendas, fue la que siguió la milagrosa barca de piedra en la que sus dos discípulos predilectos trasladaron los restos del Apóstol Santiago desde Palestina a Iria Flavia ( Padrón), en el río Sar de camino a Compostela.

En esta ruta se encuentra el único Vía Crucis marítimo del mundo que está formado por 17 cruceiros, casi todos situados en el fondo de la ría y las dos riberas del Ulla.
Los siglos IX- XI se caracterizan por un período de constantes y devastadores ataques vikingos a las costas Atlánticas de Europa, y aquí en el río Ulla nos encontramos, nada más adentrarnos en sus aguas, las Torres del Oeste de Catoira, símbolo de la fuerte resistencia de los gallegos a las continuas incursiones vikingas cuyo fin no era otro que apoderarse de los tesoros de la Catedral de Santiago, por lo que para impedir su paso por este acceso marítimo fluvial a las cercanías de Santiago, se levantaron las Torres del Oeste.

Originariamente fueron siete torres enclavadas en ambas orillas del río, pero en la actualidad, solo los restos de dos de ellas se mantienen en pie, junto con una pequeña capilla dedicada a Santiago.


La ruta del mar de Arousa y el río Ulla es una ruta del Camino de Santiago que rememora las últimas millas navegadas por los restos del Santo hasta su desembarco en Padrón y desde allí completa por tierra los casi 25 kilómetros restantes hasta la capital compostelana, un trecho muy llevadero para recorrer en una solo jornada.
Los puertos de Ribeira y O grove flanquean la entrada a la más extensa de las rías gallegas, por eso habrían sido los primeros en avistar la llegada de la nave apostólica, que todavía tendría por delante unas 40 millas náuticas hasta tocar tierra en la antigua Iria Flavia, en el desaparecido puerto de Murgadán, donde versa: Huic fuit corpus Beati Iacobi ( aquí llegó el cuerpo del Apóstol Santiago).

La Ría de Arousa esconde parajes únicos, de significación especial por su pasado memorable, vigilado por las sempiternas y emblemáticas Torres de Catoira, testigos de episodios bélicos como la invasión vikinga.
El camino de santiago por la costa de Galicia es desde hace ya unos años, recorrido de peregrinos, creyentes, o simplemente curiosos que acuden a la llamada del Ápostol Santiago, cuyos restos descansan bajo la catedral de Compostela.
La travesía inevitablemente se tiene que hacer en barco, y durante el trayecto se recrea la llegada a Galicia de los restos del Ápostol por mar desde Palestina en el lejano año 44 d.C. Toda una aventura que se denominó "Translatio" realizada por una barca que transportó los restos del Ápostol surcando todo el Mediterráneo y parte del Atlántico hasta llegar a la Ría de Arosa, puerta de entrada para llegar hasta entonces la ciudad romana  de Iría Flavia (Padrón ). Dicho puerto era el punto navegable más cercano a Compostela.

La hora de partida la marca la marea, pues hay que aprovechar la franja más alta del nivel del mar, cuyos cambios de desnivel o bajadas del agua afectan sobre todo a la parte fluvial.
Tras pasar la isla de Cortegada, la ría empieza a estrecharse y el agua salobre se mezcla con el caudal dulce del río Ulla.
El paisaje cambia rápidamente según se remonta el río; las aguas se calman aún más que en la tranquila ría y las orillas modifican sus formas de roca y arenal costero por increíbles tapices de flora fluvial y según se va subiendo por el río, en las esquinas aparecen más cruceiros por los costados de la ribera.

A medio curso de la ruta del río aparece uno de los lugares más emblemáticos de este tramo del caudaloso Ulla: la ciudad de Catoira.
Junto al puente que sortea el caudal se alzan aún restos de lo que en el siglo IX fue una fortaleza y cuyas últimas piedras que quedan en pie se conocen como Torres del Oeste.
Y tras unas millas de navegación se llega al puerto de Puentecesures, final de esta ruta.
El barco no se detiene, se limita a dar un giro a la popa para volver de nuevo camino hacia la ría.
Volvemos al puerto de Cambados cuando ya comienza a atardecer por el oeste y tanto los parajes fluviales como el mar cambian de tonalidad serenando el alma.


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