lunes, 29 de agosto de 2016

El Lobo




El lobo, en la mayor parte de Europa, es una especie protegida y en Galicia "se caza, pero solo se autorizan batidas en caso de que provoque daños" algo que no ocurre en los últimos años.
La caza masiva en la Edad Media se debió a motivos religiosos pues la iglesia siempre vinculó al lobo con la presencia del demonio. Unido a esto los ataques del animal al ganado llevó a la "fiebre" medieval de caza masiva"

Pocos animales tienen tan mala fama como el lobo.
El lobo al igual que el hombre, es un ser eminentemente social. Un alto porcentaje de su comportamiento está determinado por sus relaciones con otros miembros de su especie con los que forma manadas con el fin de obtener ventajas frente al medio en el que se encuentra con el fin de preservar su supervivencia.
 La principal actividad de la manada, la caza, se hace en grupo. Durante las cacerías el trabajo está perfectamente distribuido. El lobo es un animal en que la resistencia prima sobre la potencia, por esta razón la táctica de la caza consiste en  agotar a la presa, persiguiéndola hasta que su captura se hace posible. 
El control y la disciplina en la manada es fundamental para que la caza en equipo tenga éxito.


El parque natural de Castrelo do Val vive encaramado a más de mil metros de altitud, allí se  vuelve a la carballeira milenaria, a la fruta silvestre, al acebo. A la música de los pájaros escondidos entre la frondosidad del paisaje. Al reino del lobo, el ciervo, la cabra montesa, el jabalí...

Existe una policromía invernal provocada por los ríos que descienden rápidos de la montaña para conformar el bosque encantado al que se le llama "O Invernadeiro"
A medida que nos adentramos entre los frondosos árboles aparecen esos lugares secretos de Galicia habitados por hadas, druidas y meigas.
 Los árboles autóctonos trepan por la laderas de estos montes entre profundos valles formados por la erosión del agua y más allá, la cumbre de los antiguos glaciares y las "fervenzas" saltan libres buscando, desde el precipicio, el destino final en el río Cenza.
Los bosques son de robles, abedules, fresnos y álamos negros y entre ellos destacan las mimbreras de color ocre dorado separando las tierras.
El aullido de los lobos que puede escucharse a kilómetros de distancia en el silencio de la noche, produce escalofríos.
El aullido, es un reflejo de la calidad de las relaciones entre los miembros de la manada.
Los lobos aúllan para unir a su manada, atraer a su pareja, marcar el territorio, ahuyentar a los enemigos, dar una señal de alarma o comunicar su posición. Pero los lobos aúllan más cuando un compañero al que aprecian o un miembro poderoso de la manada se aleja del grupo.
Según parece el aullido no es una respuesta ante la separación de los allegados sino que se puede utilizar para mantener el contacto y para reunirse con otros.
A principios de la Edad Media, entre los celtas, el guerrero envidiaba a los lobos por su poder y atrevimiento. Algunos soldados galos, recubrían su casco con una cabeza de lobo después de comer su corazón. Pero el lobo es también un animal inteligente y paciente, capaz de esperar horas antes de atacar a su presa.
Los lobos empujados por el hombre llegan incluso a entrar en las ciudades y los pueblos. Muy rápidamente la imagen del lobo aparece como algo diabólico, llegando, en el siglo XII, la mera idea del lobo a aterrorizar al pueblo, su imagen de monstruo, de bestia, ha anclado en las mentalidades.
Nacen rápidamente oscuras leyendas contadas en las noches cerradas y oscuras de invierno.
La iglesia omnipresente en el mundo medieval, tiene una parte de responsabilidad en esta sombría imagen del lobo. El lobo no sería otro que el diablo, o su servidor que, devorando los cuerpos, se apropiaba de las almas.
En la iconografía cristiana, el lobo aparece como un símbolo de las fuerzas diabólicas que amenazan al rebaño de fieles representados por corderos. El lobo era, pues, para los cristianos, una amenaza tanto para su cuerpo como para su alma. Esta imagen de la pura e inocente oveja puesta en peligro por la sombra del lobo permanecerá por largo tiempo en nuestro inconsciente colectivo.
En los Misterios, obras representadas en las plazas de las catedrales, que encarnaban al diablo estaban recubiertos por una piel de lobo, reforzando la imagen popular del animal diabólico.
En la Edad Media, el lobo fue, pues, el chivo expiatorio del Maligno. Capturados en vida, algunas veces fueron juzgados y condenados a la hoguera. Las habladurías sobre los pactos con el Diablo, su presencia junto a las brujas que los cabalgaban para ir al aquelarre, sus ataques contra los niños asustados; son historias que se extendieron de pueblo en pueblo.
No obstante, los hombres lo temen por su fuerza, su resistencia o su inteligencia y no pueden evitar respetarlo y admirarlo.
Todas estas actitudes y prejuicios, deberían ser arrojadas de nuestras mentes gracias al conocimiento de lo que nos rodea. El valor de un ser racional no está en reclamar serlo, sino en ejercer como tal.
Otras culturas menos interesadas que la cristiana en mantener a las personas en la ignorancia y el miedo, han visto en el lobo un símbolo de la sociabilidad, la eficacia y la inteligencia. 

viernes, 19 de agosto de 2016

MARUXAINA

 ¿Será verdade o do espíritu da Maruxaina?
De todos los seres míticos, la sirena es la que en todas las culturas tiene un lugar y por supuesto una versión diferente.
En el norte de Europa, se habla de ella como de una embrujadora, una seductora de hombres a los que arrastra con ella a los fondos marinos.

En la mitología irlandesa, aseguran que si ella te encuentra y se deja ver, podrás pedir tres deseos que serán concedidos, pero en nuestras costas, en las costas del norte de esta tierra, la historia cuenta que solo hay una sirena, un único ejemplar  y que es eterna y hermosa.
Cuentan de una joven que vivía en un pueblecito pesquero. Una muchacha a la que el mar la seducía de manera tan especial; tanto, que recorría continuamente, los acantilados y las playas sin importarle si a ellas se arrimaban tormentas o vendavales. La atracción que ejercía el mar sobre ella era tan fuerte que se olvidaba de las horas que allí pasaba contemplándolo.
Una noche, la tardanza se hizo mayor de lo acostumbrado, así que, su madre subió a los acantilados para encontrarla. Era una noche de luna llena, donde las palabras se hacen sentencias, y sin querer pronunció una frase que se convirtió en un maleficio " Que los dioses te conviertan en pez, para que puedas ir a donde siempre has deseado"
Y dice la leyenda que esa misma noche sus piernas se volvieron una cola de pez y su cuerpo se llenó de escamas doradas y brillantes.
Sirenas dibujadas por Victor Nizovtsev

Desde ese momento permanece cuidando de nuestras costas, convirtiendo los rayos de luna en farolillos sobre el mar para guiar a los marineros y a sus barcos más allá de las rocas hasta puertos seguros.
Esta es una de las muchas leyendas que existen sobre las sirenas  y teniendo en cuenta que existen muchos testimonios de marineros que han vuelto a los muelles guiados por luces que no han podido explicar y que les han conducido por una especie de sendero sobre el agua hacia lugares tranquilos, me quedo con esta versión.
Tanto es así, que en esta tierra, la gente del mar la menciona siempre por el nombre de la muchacha  " La Maruxaina"

En los días de  galernas y temporales del invierno se deja ver, majestuosa, siempre hilando con su huso sobre la roca y cuando hay mal tiempo asciende a la cumbre de la isla poniéndose a gritar o a tocar el cuerno para avisar a los marineros de la proximidad de la galerna . A veces se muestra como una hermosa doncella que con sus cantos atrae y enamora a los marineros y en otras ocasiones se muestra como una fea bruja de ojos hundidos que parece querer atrapar a los marineros con sus manos de dedos largos y huesudos.
Las intenciones que tiene esta Nereida son interpretadas de diferentes maneras. Hay quien dice que es buena, que avisa de los temporales y de los peligros que guarda el mar debajo del oleaje engañoso. Sin embargo, también hay quienes aseguran que su intención es siniestra, que tiene envidia de las mujeres de los marineros, que disfrutan durante el invierno del calor de un hogar, cuando los barcos están amarrados al abrigo del puerto.
El origen de esta creencia, es posible achacarla a la existencia de alguna cavidad en las rocas, hoy desaparecida por el efecto de la erosión del agua y del viento, y que produciría un sonido peculiar al traspasarla.
Pudo coincidir, es probable, en las vísperas de alguna tragedia o de algún naufragio; con lo cual los del lugar lo entenderían como relacionados y así los llevó a pensar que aquél sonido pudiera ser un aviso para que no saliesen a la mar.

Para dilucidar esto, el segundo sábado de agosto, en San Cibrao, pueblo pesquero del norte de la provincia de Lugo, los hombres deciden ir a buscarla, y para no caer en su trampa,  mientras la mayoría rema, otros  tocan  unos cuernos sin parar para no oír los mágicos y hechiceros cantos de la sirena.
La traen hasta la playa de O Torno donde aguardan los vecinos, alumbrando con velas y candiles orientando a los marineros,  llevándolos hasta la orilla.

Hay que ir a pescarla, para después llevarla a tierra y juzgarla. Si es hallada culpable se quema en la playa en una hoguera, pero si, por el contrario, es hallada inocente, la gente baila con ella hasta el amanecer, momento en que es liberada y entonces, la Maruxaina escapa a su morada de la cueva.

jueves, 11 de agosto de 2016

Trainera

El remo en el estrobo. Los músculos tensos. El gesto del esfuerzo.El salitre pegado a la piel con cada lamento desgarrado y el grito del triunfo al llegar al puerto.

Una trainera es una embarcación de calado reducido, alargada y ligera, de unos doce metros de eslora que se usa para la pesca con traína ( de ahí su nombre) o red de fondo, que son unas mallas especiales para capturar piezas pequeñas.
Seis parejas de remeros de espalda a la mar. Un proel solitario boga el último remo de proa. Y, en popa, de pie, él, el patrón, el alma de la tripulación. El que dirige, el que marca los ritmos, el que anima con palabras cortas, con gritos a veces. El que exige siempre un poco más; su brazo siempre extendido acompañando a la palada de los remeros. El que busca coger esa ola, esa que precisamente hace avanzar a la trainera como si fuera empujada por una mano invisible, la que puede hacer ganar una bandera... o perderla.

Las traineras luchan frente a las olas que las lanzan de proa a popa antes de dejarlas caer violentamente en el agua dejando una lluvia de sal sobre los remeros. Otras veces, subida en su cresta, la arrastra durante docenas de metros entre miles de gotas de espuma blanca que mordisquean la quilla.

El hombre de la costa durante toda su historia precisó de la fuerza de sus brazos además de la del viento para acercarse a los caladeros. Los pescadores remolcaban sus redes con la trainera y la que llegaba antes a puerto era la que conseguía vender el pescado a mejor precio. De aquí surgió la pugna entre las lanchas de pesca y el origen de las actuales competiciones de traineras.

Juntamente con la actividad de la pesca existía otro quehacer portuario que es considerado también como precedente de la competición remera: el atoaje. En puertos de difícil acceso, los grandes veleros eran remolcados hasta el interior del puerto por hombres que utilizaban traineras.
Al divisar desde la atalaya los barcos que se dirigían a puerto, las traineras recorrían grandes trayectos en dura lucha por hacerse con el salario que se ganaba por aquel trabajo.
Del mismo modo que ocurrió con la actividad pesquera, el atoaje dió origen a los desafíos de las traineras. La necesidad, en tiempos de crisis provocó, sin duda, la competición.
Poco a poco fue disminuyendo la proporción de los pescadores en las traineras pues la vida errante del pescador de bajura era agotadora dejando siempre el puerto antes del amanecer, pendiente siempre del tiempo, de las mareas y de los bancos de pesca.
Eran jornadas sin horas ni días.
No siendo ya necesario transportar la pesca, el diseño de las traineras fue cambiando.
Tanto la embarcación como los remos. En nada se parece la boga del siglo pasado a la de una trainera de nuestros días. Antes el remo era largo y la embarcación pesada; en consecuencia, la boga era un juego de cintura, lento, profundo y sostenido. Con la disminución del peso hasta el de las actuales, el juego del antebrazo sustituye al de la cintura y por consecuencia el ritmo se hace más rápido y la palada más corta.
Así, con el paso del tiempo un instrumento de trabajo va despareciendo para pasar a ser una embarcación deportiva dando lugar a la competición y al juego en las costas del norte y de Galicia.










sábado, 6 de agosto de 2016

LA MALLA

Según nos adentramos en el verano, las noches se van alargando a medida que los días van haciendose más y más cortos, de tal manera, que a mediados de agosto dispondremos de más de 10 horas de oscuridad. El tiempo va apremiando para el trabajo de la malla, que al igual que la siega, es un trabajo duro; como los son casi todos los los trabajos del campo.


Es preciso que el sol caliente y caliente mucho, porque de otro modo los haces del cereal no se cortan bien  si están húmedos.

Tras la siega y días antes de la trilla o la malla, que es cuando se  separa el grano de la paja, se prepara la era. Es este un espacio de tierra limpia y firme , algunas veces empedrado que se cubre con una sábana o plástico donde se recoge el grano.



.
Esta tradición, que se mantuvo viva durante siglos, lleva camino de convertirse en historia en buena parte de Galicia, o si no también, en otro, de los muchos relatos que nos cuentan nuestros mayores, ya que, como  es sabido el granero de España está en los campos de Castilla.

Antiguamente, antes de que aparecieran las máquinas, y lo hiciesen todo: segar, extraer el grano, empaquetar la paja...Todo esto, se hacía manualmente, aunando esfuerzos y sudores...



A pesar de un sol abrasador y de una constante nube de polvo que hace difícil respirar, es necesario llevar camisas con mangas largas, ya que el polvo, las espigas y la propia paja se introduce en el cuerpo sudoroso, produciendo un desagradable picor.
El rato que se tiene para descansar después de comer, es casi imposible soportarlo pues multitud de insectos se ceban en los cuerpos sudorosos, atraídos hacia él, para picar a su antojo a los segadores. Sin embargo es tanta la necesidad de dormir que uno no se da cuenta del gran festín que se están dando hasta que una vez despiertos,  se ven y se sienten los abones que han dejado las picaduras. 
 La solidaridad social se completaba con comidas ofrecidas por los dueños del cereal, con juegos hasta bien tarde, para recomenzar la labor al día siguiente, de nuevo, bien temprano, almorzando al rayar el día.


En los documentos medievales, los "señores" exigían la entrega del cereal "limpio de polvo ypaja" para ser guardado, después en arcas de donde se van retirando en sacos para llevarlo almolino y realizar la molienda



Esto sucede en Galicia, donde no abunda el cereal y donde los campos, en  escasas ocasiones, se tiñen de amarillo y se engalanan pocas veces de las preciosas espigas del trigo. Sin embargo, sí se guarda en la memoria colectiva de nuestras aldeas y pueblos, la imagen de aquellas cuadrillas de gallegos que se acercaban por los caminos de tierra, cansados de tantos kilómetros acumulados en sus pies dispuestos a volcarse en la labor de la siega en los campos de Castilla.


Tenían fama de ser buenos trabajadores. Trabajaban de sol a sol y a veces de noche, a la luz de la luna, estimulados por el deseo de regresar pronto a casa.
Muchos no aguantaron el esfuerzo y a llí quedaron enterrados para siempre, en el suelo de Castilla, lejos de su hogar y de sus gentes.


Castellanos de Castilla,                     
 tratade ben ós galegos;                                                      
cando van, van como rosas,
cando vén, vén como negros.             
Cando foi, iba sorrindo;
cando veu, viña morrendo.
                Rosalía de Castro



lunes, 25 de julio de 2016

En el templo de las estrellas.


jueves, 21 de julio de 2016

LETE: EL RÍO DEL OLVIDO


La memoria tiene mejor fama que el olvido. Admiramos la memoria porque es buena parte de la inteligencia y tememos al olvido, como desmemoria y como desafecto.

En tiempos de la romanización de la península Ibérica, Galicia estuvo y se mantuvo aislada durante mucho tiempo. No cabe duda que ser el "fin del mundo" ayudó a este aislamiento, también colaboró en esto el río Limia, que según cuenta la leyenda, quien lo atravesase perdería la memoria,.
Sin duda, conquistar Galicia teniendo que atravesar el río de olvido no era tarea fácil.

Pese a todo, Décimo Junio Bruto, Cónsul Romano encargado de la conquista del noroeste de la península Ibérica alcanzó la orilla del río Limia en el año 135 a. C.

Lete o Leteo, cuyo nombre significa "olvido" era una divinidad nacida del Éride ( La Discordia) y hermana de Hipno ( El Sueño) y Tánato ( La Muerte). Es uno de los ríos del Hades, en cuyas aguas tranquilas las almas de los muertos bebían el olvido de su vida terrestre.
Hades, asistido por demonios, reina en los infiernos sobre los muertos, siendo un amo despiadado que no permite a ninguno de sus súbditos  volver a la tierra . Un mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas, al cual se accede por una caverna.
El reino está rodeado por 4 ríos subterráneos, El Estige ( el río del odio) El Aqueronte ( el río de la aflicción), El Lete ( río del olvido) y el Pirifligetonte( el río del fuego). 
 Beber de sus aguas provocaba un olvido completo. Algunos griegos,  creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas.



Cuando los romanos llegaron a la región que llamaron Gallaecia, después de avanzar por frondosos bosques y ascender bajo la lluvia por rocosas montañas, el ejercito romano, se topó de repente con un río que descendía manso entre las quebradas de un valle. Todos los legionarios creyeron que era, nada menos, que el río del olvido: un río que convertiría a quien lo cruzase en un amnésico vagabundo, pues no reconocería su lengua materna ni su procedencia, ni si quiera a su familia, ni los nombres de sus compañeros. Absolutamente nada recordaría de su vida pasada.
En el año 138 a. C. el general romano Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito que dificultaba las campañas militares en la zona.
Y así, viendo que los legionarios se negaban a cruzar  aquel tranquilo río, el general Décimo Junio Bruto, decidió  cruzarlo y, desde la otra orilla, comenzó a llamar a sus soldados por el nombre, a recordarles las batallas que habían librado y, a convencerlos de que aquella corriente no era el fatídico río que imaginaban.

En Galicia, en Xinzo de Limia ( Orense) se celebra en Agosto  un evento que rememora la llegada de los romanos a estas tierras para conquistarlas.
 







    miércoles, 13 de julio de 2016

    El sendero perpetuo:el mirador del fin del mundo

    "Caminante, son tus huellas
    el  camino, y nada más;
    caminante no hay camino:
    se hace camino al andar.
    Al andar se hace el camino, 
    y, al volver la vista atrás,
     se ve la senda, que nunca,
    se ha de volver a pisar."

    Caminar significa descubrir nuevos horizontes en la vida, encontrar nuevos paisajes, nuevas gentes, nuevos lugares, nuevas reflexiones. Lo importante del camino es el mismo camino,  quedarán recuerdos de lo vivido, que nos ayudarán a comprender  y a no cometer los mismos errores.
    Todos hemos de recorrer nuestro camino con la incertidumbre de lo que habrá en él . No hay un destino que esté escrito, no hay nada que esté garantizado en la vida, no hay nada armado que nos espere, nosotros somos los que forjamos nuestro propio destino, golpe a golpe, verso a verso como decía Machado.
    Si hay una tierra española que albergue en su seno la fuerza de la primitiva energía telúrica, esa es Galicia. Una energía que se veneró mucho antes que al mismo Apóstol Santiago. Porque antes, la misma tierra era digna de veneración.
    Esa misma tierra ponía el límite a partir del cual comenzaba un nuevo reino: el mar y para que todo el mundo supiese donde comenzaba y terminaba cada reino, se hizo llamar al lugar Finis Térrea. La frontera entre el mundo terrenal y el espiritual ,allí, donde se originó todo y, a donde todo, termina por llegar.

    Hasta hace menos de mil años se tenía la creencia de que este lugar era el confín  del reino conocido. Más allá no había nada, solo mar. Si acaso  unas bestias monstruosas que vivían allí donde terminaba el océano y devoraban a todo aquel que osase navegar por el "Mare Tenebrosum". 
    Estas ideas desaparecieron con el paso del tiempo, no obstante, este lugar sigue rodeado de misterio, de leyendas y de creencias que lo convierten en un lugar lleno de misticismo. Sigue siendo el final de un camino tanto físico como espiritual. Y es que cuando desde el faro del cabo Finisterre se ve  fundir el sol con las aguas del océano es fácil comprender por qué en el pasado los celtas rendían culto al Astro rey en este lugar.

    La tradición obliga a quemar alguna prenda de ropa que se haya vestido durante las etapas del recorrido como símbolo de la renovación interior que todo peregrino sufre en el Camino de Santiago. Se quema lo viejo para dar cabida a lo nuevo. Porque Finisterre es un lugar de finales, pero también de comienzos.

     La llegada a la catedral de Santiago simboliza algo similar, ya que es el peregrino el que se abre a una nueva realidad espiritual, después de recorrer un camino que le ha ido revitalizando interiormente.
    El viajero, no es el mismo al terminar el viaje. Este viaje continua más allá de la ciudad de Santiago;muchos peregrinos ampliaban su ruta para ver este acontecimiento, para estremecerse al ver como el mar engullía al sol mientras observaban el espectáculo de las rocas batidas por enormes olas.

    Hubo un tiempo en la Península Ibérica en que los musulmanes dominaban prácticamente todo su territorio dejando arrinconados a los reinos cristianos en las zonas más norteñas del país.
    Cuando los cristianos europeos ven amenazada su fe por el avance del Islam, se afirman en ella, peregrinando hacia el recién descubierto Sepulcro de Santiago pues Europa ve peligrar su identidad y su cultura.
    Los caminos del antiguo Reino de Asturias fueron los pioneros en canalizar a los peregrinos a Santiago de Compostela. Así se fue formando esta vía como una vía medieval que creó una corriente jacobea internacional hacia los santuarios de Oviedo y Santiago de Compostela.
    Estos peregrinos venían por tierra desde Francia o, por mar y recalaban en los puertos de Cantabria y País Vasco, procedentes de Flandes, Inglaterra, Alemania y Escandinavia, entraban en Galicia por Ribadeo, Viveiro, Ferrol o La Coruña alcanzando su  puerto guiados por el haz de luz de la Torre de Hércules


    La peregrinación a Santiago podía ser voluntaria, pero también obligatoria, ya que podía ser impuesta como penitencia, desde un punto de vista religioso, o penal, desde el punto de vista civil.


    Nadie duda hoy en día de que el camino de Santiago que conocemos es una réplica de una antiquísima ruta de peregrinación que desde todos los lugares del mundo antiguo conducía hasta el país de Occidente o región del Ocaso.




    viernes, 1 de julio de 2016

    COSTURERAS DEL MAR


    Hay trabajos que se llevan a cabo donde nadie los ve, donde nadie los aprecia. Solo se aprecian cuando están mal hechos, cuando fallan o cuando este trabajo no existe. Hace falta que algo no funcione para que le demos valor a lo que en sí ya lo tenía.
    Hace frío a veces, o calor, o llueve, o no, entre gaviotas, viento, olor a salitre intenso y  humedad que cala hasta los huesos están estas mujeres: las artesanas del mar, como en ocasiones se les ha llamado.
    Estas, son las redeiras o rederas que reparan o reponen el material de las redes de pesca. Es una de las profesiones más ancestrales, y, hasta ahora ningún artilugio moderno ha igualado la labor de las expertas manos  de estas mujeres.

    Son las siete de la tarde. En cualquier puerto pesquero de la costa gallega, los barcos van buscando el amarre después de una jornada de pesca. En el muelle, un grupo de marineros intenta bajar una lancha al mar, mientras otros dos hombres dan los últimos brochazos de pintura a una embarcación. Justo enfrente, en uno de los locales un grupo de mujeres charla y ríe animadamente mientras sus ojos no se despegan de las mallas y  ni de las agujas que tienen entre las manos. Son las rederas. Se han hecho un hueco en el mundo de los hombres. El trabajo de arreglar las redes que estas mujeres hacen es un eslabón prioritario en la pesca.
    Trabajar con precisión y rapidez es fundamental, sobre todo en invierno, que es la época en que hay la mayor carga de trabajo.
     Están siempre a pie de puerto, haga frío, lluvia o sol realizan un trabajo infravalorado y muy duro atesorando un conocimiento artesanal heredado con práctica generación tras generación.
    Soportan horas de duro trabajo en los muelles de los puertos realizando las labores de confección, atado y mantenimiento de redes.

    Los marineros no saldrán a la mar sin las redes reparadas o remendadas como hermosos vestidos marinos. De nada sirve un buen barco o un buen banco de peces porque no habrá redes para recogerlos.

     Con el trabajo de hilo a hilo, de nudo a nudo, los peces se convertirán en pescados.
    Hay que tener cuidado al colgar la red sin enredarla,  ya que pueden ser muy difíciles de desenredar y si esto pasara  hay que tener cuidado de cortar solo un hilo pues de lo contrario se desharía toda.



    Anzuelos, trampas, redes, y señuelos son algunos de los métodos utilizados por el hombre desde hace miles de años para la captura de peces.

    Cae la tarde en el muelle del puerto.Es hora de irse a casa, hay que recoger las herramientas de costura. Se han pasado el día reparando una red de pesca casi inservible por la mordedura de un delfín. Una navaja, una aguja e hilo bastan para remendar las incontables piezas que conforman una red de pesca." Un buen sombrero para cuando aprieta el sol" advierten los armadores.
    Son casi las ocho de la tarde y empieza a refrescar en el muelle. Es hora de irse, a las cuatro de la madrugada se vuelve al muelle para salir a faenar.Y así... otro día, otro día más.




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