jueves, 6 de agosto de 2015

Faros: Las luces del mar

 Galicia es un país de agua, tiene su rostro fracturado por las rías que la atraviesan como enormes cicatrices y es que el mar entra en la vida de los gallegos como ellas en la tierra desde los primeros tiempos de la humanidad. Los faros nacen en el limite entre uno y otra.
 Me gustan los faros. Son solitarios, impávidos, enormes.Me gusta de ellos su estructura, me gusta la función que hacen, el simbolismo que desempeñan,  su chorro de luz y su parpadeo y también, su soledad. Sé que esta es una visión un tanto romántica y un cierto bohemia pues la vida de los fareros era dura y demasiado solitaria, siempre pegado al mar, con el batir de las olas y el viento como único sonido de fondo. Desde el mar, los barcos no solo ven la luz del faro, que les advierte de la proximidad de la costa, sino que también lo identifican por los intervalos y los colores de los haces de luz, de manera que pueden reconocer frente a que punto de la costa se encuentran. A veces, este haz luminoso no es efectivo si la niebla se ha echado sobre el mar y es entonces cuando el sonido de su sirena  inconfundible avisa de un peligro inminente. Muchos de estos sonidos los recuerdo llenando mi infancia en los largos días de niebla y oscuridad de una noche sin estrellas 
 La ruta por la costa de Galicia de faro en faro es única. Paisaje, mito, historia y leyenda los envuelven  pues a pesar de extenderse prácticamente por  toda la costa gallega con su porte y su luz, desde Ribadeo ( Lugo ) hasta A Guarda ( Pontevedra ), los faros gallegos han estado vinculados, desde su origen, con numerosos naufragios y leyendas.
Quizás uno de los naufragios más legendarios y del que todavía hoy se habla por el misterio que envuelve al tesoro perdido, es el que ocurrió en el estrecho de Rande (Vigo)




TE ME ACERCAS
contándome al oído milagros
de miles de leyendas
que quedaron entre tus aguas

Me salpicas
con espumas inundadas de misterios
de otros tiempos y distancias,
con lamentos de promesas
que perdieron sus palabras
en tus bajamares intensos...

Y yo me acerco y te salpico
sabiéndome tan pequeño
tan desconsoladamente chico, 
tan solo entre mis gentes cotidianas, 
que me apabullan tus mareas,
tus olas y tus resacas.

A veces me respondes...
Pero de continuo callas y resbalas 
en las arenas de mi playa
que esperan impacientes tus respuestas.

Luis E. Prieto





viernes, 24 de julio de 2015

El final del Camino

"Solo aquel que conserve el poder de asombrarse entre en Compostela"
Torrente Ballester

El Camino de Santiago se inicia con una oración que es, en realidad, un deseo y así reza :

"Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos 
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara;
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y;
hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te guarde en la palma de sus manos".

Podemos decir que el camino de Santiago es un símbolo. Es una ruta de fe, de arte y cultura, un encuentro con la trascendencia de la vida; la búsqueda de uno mismo, una peregrinación al fin de la tierra, al misterioso morir y renacer. Es una aventura física y espiritual.
Una vez acabados los ritos después de la llegada a Santiago, hay que salir por la puerta sur de la catedral, la puerta de las Platerías. En la fachada, en el parteluz, entre los arcos de las dos puertas, hay un Crismón, símbolo de Cristo pero las letras están al revés: la letra Alfa se ha vuelto Omega y viceversa.
El fin se hace principio. La meta del camino es ahora el comienzo de otro camino, de la nueva vida que se empieza.

El final del camino es, desde luego, Santiago de Compostela. Sin embargo, para muchos la ruta continúa hasta Finisterre.
Finisterre, "El fin de la tierra", completaba la Peregrinación a Santiago. La leyenda, sobre la existencia de un Paraíso generó peregrinaciones en otros tiempos que no son los nuestros..
 Cuentan que una vez visitada la tumba del Apóstol, los peregrinos se encaminaban a Finisterre y quemaban sus ropas en señal de purificación arrojando las cenizas al mar.
Finisterre ejercía un enorme poder por ser el "Fin de la Tierra" conocida y, era asociado a las connotaciones religiosas del Fin del Mundo..
Esta ruta está considerada como la etapa final del Camino. Se remonta a una antiquísima tradición en que los peregrinos, después de recorrer cientos o miles de kilómetros y después de abrazar al Apóstol seguían unos kilométros más y llegaban a Finisterre; se bañaban en la playa de Langosteira, quemaban sus ropas y asistían a la puesta de sol. De esta manera, purificados y con nuevas ropas, emprendían el camino de regreso.
El sol se está poniendo y ese, es el momento especial que cualquier peregrino espera. Se quema la pila de ropa amontonada que ha sido usada durante el camino. El fuego se inicia con fuerza. Se siente su crepitar quemando el pasado. Un fuego que quema dolores y miedos. Un fuego curativo y sanador del que emerger renacido. Puede decirse que el "Yo" de cada peregrino, es un nuevo "Yo" que reconoce al antiguo pero, sin embargo trata de conectar con lo mejor de aquel para proyectarse hacia el futuro y entonces, se toma conciencia de que el camino se ha acabado para dar paso a un nuevo camino hacia la vida.














miércoles, 15 de julio de 2015

La Reina de los Mares

¡Como olvidarte! Eras rubia y alta como una espiga que se abre al sol del mediodía, pero un maldito y funesto día de septiembre tus palabras rodaron por los acantilados de Rande y se quedaron en el mar como un tesoro escondido entre los galeones, para siempre.
Carmen era tu nombre, como la patrona del mar que el 16 de julio veneran tantos marineros llenando sus rías de procesiones marítimas y poblando el mar de las flores más diversas.

"Quen anda polo mar aprende a rezar". Así dice un refrán popular que explica la profunda devoción que profesan  marineros, pescadores y navegantes a su patrona. Los numerosos peligros que acechan a los hombres de la mar los ha llevado a profesar desde siempre una gran fe religiosa. En algunas localidades, los marineros rezaban una salve a la Virgen del Carmen al pasar por su capilla.
Y... volverá a suceder, cualquier otro día, otro naufragio, traerá de nuevo dolor y sufrimiento; siempre vuelve a ocurrir, quizás ya nadie se extraña porque es el viejo tributo que se paga a los océanos, al mar.
 La costa gallega está llena de cruces de piedra que recuerdan naufragios y muerte. En todos los pueblos marineros, casi siempre, cerca del muelle y mirando hacia el mar se encuentra una mujer de piedra: a su falda se agarra un niño de corta edad y otro llora en sus brazos. Otea el horizonte buscando la señal del barco que se llevó mar adentro a su hombre.
Hay demasiada niebla, se oye la sirena de los barcos, pero no se ven. Se están acercando a la costa y es peligroso porque la visibilidad es casi nula cuando arrecia la lluvia. Un golpe de mar terrible; susto, miedo en el cuerpo de los marineros; rezos y maldiciones. A veces el barco vuelca y el hundimiento es inevitable.
Trabajo duro el del marinero que sale, día tras día, a la mar. El mar nunca se sabe como reacciona, se muestra implacable y cruel a veces, y sigue engullendo vidas de hombres. Y, es que la gran variedad de situaciones climatológicas a los que se enfrentan los pescadores los coloca en una especie de vaivén en la que las decisiones de pescar a veces entrañan un riesgo poco calculado. La climatología varía igual que lo hace un adolescente. Por eso, la lluvia, los vientos e incluso las estrellas les han dado la pista a lo largo de la historia para averiguar si se trata de un buen día para salir a faenar. 


sábado, 11 de julio de 2015

Petrogrifos: Presencia silenciosa grabada en las rocas


La creación artística, es sin duda, una expresión del interior del ser humano. El arte ha sido siempre uno de los principales medios de expresión, a través del cual, el ser humano, manifiesta sus ideas y sentimientos y la forma en como se relaciona con el mundo.
De la necesidad de expresar  sentimientos, emociones, experiencias, miedos... aparece, antes que la escritura, el arte como medio de expresión y comunicación.
Los pretroglifos son grabados de la época de la Edad del Bronce practicados en la roca y expuestos al aire libre. Son manifestaciones del arte más primitivo que , en Galicia, tienden a concentrarse en la provincia de Pontevedra. Su significado es difícil de de saber ya que estas comunidades tenían una escala de valores muy diferente a la nuestra.
La mayor concentración de grabados rupestres de toda Europa se da en el parque arqueológico de Campo Lameiro en la Provincia de Pontevedra. los motivos más repetidos en esta zona son combinaciones circulares, espirales, laberintos, ciervos, serpientes y caballos. 
Este parque tiene un total de 22 hectáreas de extensión; es un conjunto de al aire libre de arte rupestre, en el que se recogen 70 piedras  y rocas con petroglifos de gran valor arqueológico e histórico. En los montes de Campo Lameiro se encuentra una de las concentraciones más importantes en calidad y cantidad de grabados rupestres de toda Europa y está declarado Monumento Histórico Artístico desde 1974.
Son una presencia viva y silenciosa que se extiende por Galicia.





Existen otros petroglifos que hablan de la conexiones marítimas con el Mediterraneo del segundo milenio antes de Cristo. Estos pueblos de la Edad del Bronce, son herederos de los pueblos que llenaron esta tierra de mámoas o monumentos funerarios.

Los pretroglifos tienen esa tradición, de hecho, las cámaras de muchas de estas mámoas megalíticas,están decoradas con motivos que van a aparecer después en los del aire libre.

Otra de las estaciónes arqueológicas  de arte rupestre, es la que se encuentra en "Outeiro dos Lameiros" en el  municipio de Baiona. Contiene el mayor mural de petroglifos de toda Galicia con una superficie vertical de 30 metros cuadrados y grabados con escenas de monta, elementos abstractos como el conocido "rodaballo" y figuras en forma de estrella y circulares, además de inscripciones en otras tantas piedras del entorno






 Así es que en su paso por el mundo, el hombre ha querido dejar siempre la huella de todo aquello que conforma su entorno,  manifestaciones de su destreza y pensamiento, vivencias y creencias, antes que apareciera la escritura. Son, en definitiva, el reflejo de la capacidad intelectual de la humanidad para abstraer y representar su realidad.
 La expresión artística ha estado siempre íntimamente ligada con la idea de comunicación; plasmar de  alguna manera los sentimientos, las experiencias, el dolor o la felicidad y, esto lo logra el arte en todas sus facetas. Expulsar del inconsciente hacia el exterior las cosas más profundas disfrazadas de otras cosas, logra un placer y un estado de catarsis en el ser que solo puede explicarse al realizar estas actividades artísticas, la inclusión de los aspectos individuales del artista en su obra, como ser humano único, hacen  la heterogeneidad del arte.











sábado, 4 de julio de 2015

¡FUEGO!

Hace rato que ha oscurecido y en estas noches de verano, que son amables, cálidas y hermosas, aparece siempre el fantasma del miedo al incendio. El aroma dulzón que se percibía en todo el jardín ha desaparecido y en su lugar, de repente, comienza a oler a humo y del cielo van cayendo copos oscuros que tiznan todo aquello cuanto tocan. Brillan en el aire cuando se ven bajar en su caída hasta el suelo, en su interior traen fuego acompañado de muerte. Todo ha enmudecido, los perros no ladran, olfatean el aire percibiendo el peligro.
Uno escudriña la oscuridad de la noche, se necesita saber de donde viene el viento y donde está el fuego. Los sentidos se agudizan, el peligro acecha y una sensación de vértigo, que marea, aparece. Estamos rodeados de árboles y lo peor de todo de maleza, mucha maleza. Hace algunos años, las campanas de la iglesia comenzaban a tocar con desesperación llamando a los vecinos para que acudieran a sofocar las llamas que corrían lamiendo laderas de montaña y fincas o casas que encontraban a su paso.

Todo esto se ha convertido en una funesta tradición que nos amarga con frecuencia en verano: los incendios trazan un paisaje de ceniza y desolación y destrozan nuestra riqueza natural.
La pregunta aparece siempre:¿Qué puede impulsar a un ser humano a actuar de esta manera? Pues, al parecer hay múltiples y diferentes causas que empujan a una persona a actuar o a dejar de hacerlo y estas son las motivaciones reguladoras de la conducta. La provocación de un incendio no se explica por la presencia de un trastorno disocial, un episodio maníaco o un trastorno antisocial de la personalidad, pues desde el momento en que una persona inicia un incendio ( intencionalmente) se convierte en un incendiario.
Incendiario o pirómano, podría parecer igual puesto que las consecuencias de sus conductas son iguales o semejantes, sin embargo la personalidad del pirómano está alterada de tal manera que le impide, al que sufre de este trastorno, diferenciar entre el bien y el mal hasta el punto de que encontrará gozo en el fuego que provoca y llega a observarlo de cerca sin descartar participar en su extinción, pero siempre desde un plano del protagonismo. El incendiario, en cambio, es alguien que provoca un incendio por algún tipo de interés y por ello, busca coartadas lejos de las llamas.
En cualquiera de los casos, ambos, pirómanos e incendiarios, serán castigados con penas de cárcel. Sin embargo sólo se condena a menos del 1% de los responsables de los incendios forestales en España.






domingo, 28 de junio de 2015

El Versalles Gallego: Pazo de Oca

Desde cualquier punto de Galicia, el camino que conduce hasta el Pazo de Oca va sembrado de verdes en las más diferentes tonalidades que alguien pueda imaginar. Se convierte en una exaltación de los sentidos pasear por esta tierra en cualquier época del año.

Los grises o azules, verdes, amarillos, dorados y rojos, entre castaños, robles y pinos, nos conducen, entre su aroma y verdor hasta el más precioso pazo que tiene Galicia.

El pazo de Oca, es un pazo señorial de estilo barroco situado en la parroquia de Oca, concello de A Estrada, cerca de Santiago. 

Actualmente pertenece a los duques de Medinaceli, y está considerado como uno de los mejores representantes de la arquitectura señorial de la Galicia del siglo XVIII, donde la piedra, el agua y la vegetación son los tres elementos fundamentales que crean este espacio sin igual. Se le conoce como el Versalles gallego por la belleza de sus jardines.






Paseando entre ellos, descubrimos lugares, que nos hacen viajar siglos atrás, en el tiempo, donde el murmullo del agua en las fuentes y estanques; el color de las camelias ,
los verdes de musgos y helechos, el aroma del azahar de naranjos en primavera o los paseos de los tilos, hacen que la estancia en este lugar se convierta en toda una experiencia de paz y armonía de gran belleza.

Por las canalizaciones de piedra discurren las aguas del río Mao hasta el Molino , donde se distribuyen para el riego.
En los estanques de sus jardines está representada la paz en la figura del pescador y, la de la bondad humana, en los dulces naranjos, navegando por aguas tranquilas hacia el cielo que representa la iglesia. En el otro estanque figuran representadas la maldad y la guerra por medio de cañones y fieras heráldicas, que navegan por aguas tumultuosas hacia un supuesto infierno, que se encuentra al terminar el estanque, donde el agua se pierde en la tierra.

Y así entre tilos, camelias, setos, balaustradas, veredas, puentes, hórreos y palomares podemos ir perdiéndonos en la historia de Galicia que difícilmente se entendería sin los pazos que comenzaron a construirse a finales del Siglo XV y principios del XVI y eran, característicos de la nobleza gallega rural.












lunes, 22 de junio de 2015

La noche de San Juan

La noche de San juan ha sido celebrada por toda la Humanidad desde hace siglos, en forma de mitos, danzas y rituales.

De todos los lugares, posiblemente Galicia es la que celebra de forma más especial, esta festividad.

Saltar una hoguera, alejar las fuerzas negativas a base de queimadas con conjuros, preparar pócimas secretas con mágicos poderes o regenerar cuerpo y alma mediante baños sanadores son algunas de las tradiciones.



Y es que Galicia es tierra de meigas, de menciñeiros,  de fuego y por supuesto de magia.
El aire huele a menta, manzanilla, romero, lirio, amapola y rosas… y así un milleiro de hierbas e se han recogido cuando el sol ya se ocultaba
Este tradicional ramo de hierbas se venderá en el mercado al día siguiente y, una vez macerado al rocío de la noche, servirá para hacer las abluciones en la mañana del día de San Juan. Toda la noche quedarán en el exterior para que recoja el rocío de la mañana del Sol que baila y el brillo da Lúa da Noite Meiga ( luna de la noche bruja).

Las hogueras o cacharelas hay que prepáralas con antelación. Los días anteriores se van apilando trastos viejos, que arderán, esa noche, en un ritual mágico.
Al caer la noche comienza a verse cientos de hogueras diminutas, en las laderas de los montes, en la arena de las playas, en plazas y barrios de ciudades y pueblos alzando sus llamas purificadoras al cielo.
La noche de Sn Juan, es la noche de las meigas por excelencia: este día, las brujas se reúnen en torno a las lareiras , convertidas en improvisados laboratorios para elaborar 
ungüentos y pócimas donde pronunciar terribles y maléficos conjuros ya que esta noche 
también atrae a otros seres maléficos.
La queimada es el licor espirituoso que bajando por la garganta nos reguarda de los espíritus maléficos que pululan por los senderos en esta noche. Cruceiros, conjuros, y demás son los que sin duda nos protegen en esta noche de meigas y espíritus.
La fiesta comienza y cientos de mozos y mozas danzarán alrededor de la hoguera y la saltarán en un afán purificador.



miércoles, 10 de junio de 2015

Camino de Compostela.



¿Llegaré?, ¿tendré alojamiento? ¿Lloverá?¿ habrá señales en el camino?¿ me dolerán los pies? ¿Seré capaz de soportar la fatiga física?, Y...,¿ la convivencia con la soledad y el silencio?.
Surgen multitud de preguntas y nuevos planteamientos, que ponen en duda lo que hasta el momento era incuestionable. Nos sitúa en la puerta de la opción personal y comprometida por alcanzar un nivel más en nuestra realidad. De esta manera al regresar del Camino, comienza el verdadero, el que tenemos que recorrer cuando ya sabemos a dónde queremos ir.
El Camino aporta al peregrino la ocasión de verse cara a cara con su propio "YO", con sus silencios, debilidades y pensamientos, pudiendo iniciarse desde muchos lugares. Pero, dónde empieza realmente el camino de cada uno, es en Santiago. Y esta experiencia perdura con el paso de los años, pues, no cabe duda, que conocerse a sí mismo, es una aventura que dura toda la vida.



En el largo camino que lleva a Santiago, es importante recordar al párroco, del Cebreiro - una remota y preciosa
aldea, en la montaña de Os Ancares -, en Lugo. Este cura pasará a la historia por haber sido el impulsor del Camino de Santiago y ser el "creador" de las famosas flechas amarillas. Flechas que servían para indicar el camino correcto en cruces de caminos y en lugares donde podía haber conflictos.
Don Elías Valiña, recorría el norte de la península, pintando las flechas en su citroën, con el maletero a rebosar de botes de pintura amarilla.

Consiguió, con su entusiasmo y tesón, recuperar en la segunda mitad del siglo XX, la casi extinguida "costumbre" de peregrinar a Santiago de Compostela. Así que, en una labor titánica, se dedicó a pintar desde la localidad de Roncesvalles, las famosas flechas amarillas, que hoy en día, todos los peregrinos utilizan para ser guiados hasta Compostela.

Descubre tu alma ante ti, y..., pregúntate qué andas buscando"
José María Maldonado



Al llegar a Santiago, en las cubiertas, podremos ver " A Cruz dos Farrapos". Esta cruz se encuentra en los tejados, sobre la girola de la Catedral. A sus pies, antiguamente concluía la peregrinación a Compostela. En su base existe una construcción de piedra, a modo de horno donde los peregrinos a cudían para despojarse de las vestimentas que les habían servido durante el camino. Quemaban sus ropas viejas, en una especie de ritual purificador, que significaba el comienzo de una vida y el fin de la anterior, rompiendo así, con todos los sufrimientos y ataduras vividas hasta entonces. Hoy en día, es más conocida la que existe en Fisterra, allá donde los romanos decían que estaba el fin del mundo conocido, y bajo el faro, es donde la mayoría de peregrinos hacen este ritual de quema de los "farrapos" o harapos.

Desprenderse de todo, quedar con el espíritu nuevo y el alma limpia y... "ser en la vida romero, siempre romero y que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo" Miguel Hernández




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