miércoles, 13 de diciembre de 2017

De faro en faro respirando el mar


O camiño dos faros es una ruta de senderismo de 200 km que une Malpica con Finisterre por el borde del mar. Un camino que tiene  el mar como protagonista y que pasa por todos los faros de la Costa de la Muerte que bañada por las airadas aguas del Atlántico, es sin duda uno de los paisajes más espectaculares de Galicia.


La luz de los faros, que durante décadas han guiado los barcos y buques que surcaban estas peligrosas costas, será quien ahora guíe mis pasos al borde de un inmenso, enfurecido y bravo mar que sobrecoge a cualquiera. Puedo contemplar las grandes olas batiendo las rocas y escuchar como el viento sopla entre los árboles.

El océano abruma y sobrecoge.

Se respira mar, todo un privilegio, y cuenta con 200 km señalizados siempre de la mano del Océano Atlántico, y en ella podremos admirar siete majestuosos faros: el faro de punta Nariga, faro Roncudo, faro de Laxe, faro Vilán, faro de Muxía, faro de Touriñan y el faro de Fisterra.

El viento, con sus fuertes ráfagas te empuja hacia adelante. Oyes su enorme rugido a  tu espalda. El estruendo de las olas contra las rocas y una imponente espuma alzándose sobre las mismas aguas te recuerda otra vez la insignificancia del ser humano, su enorme pequeñez.

Duele la ausencia de gaviotas amigas sobrevolando por encima de nuestras cabezas, planeando en las ráfagas de un aire no violento.



Baten las olas salvajes, llenas de ira contra las estructuras del faro que se yergue firme sobre las rocas que se asoman al mar.
De noche el faro, fiel vigía de mirada intermitente, impone su presencia. En su interior: el farero.
Pocas figuras producen tanta fascinación como la del farero, personaje solitario y curtido que vive rodeado de mar. Como llenar la soledad! allí frente al mar, soportando al viento y a la lluvia, a la noche y al día, a los fantasmas del silencio, de la tormenta y de la niebla.
Aprende uno a hablar solo en medio de ese paisaje. Decía Machado, que quien habla solo espera algún día hablarle a Dios. Será Él el Gran Interlocutor, pues hoy en día nadie escucha. Estamos inmersos en verdaderos diálogos de sordos. La prisa absurda ha matado el diálogo en la calle y ha sido sustituido por un monólogo mediático.
Mientras, el Gran Interlocutor, sigue esperando nuestra palabra.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

ALOIA

                                                                                                                                                                    Pinos, acebos, robles,castaños, alcornoques, laureles, sauces, alisios y abedules acompañados por, abetos, cipreses y cedros del Líbano convierten el Monte Aloia en un paraíso.
Integrado dentro de la sierra del Galiñeiro, es una auténtica atalaya a 700 metros de altura.

Hay restos prehistóricos y romanos e historias rodeadas de leyendas, como, que aquí las yeguas salvajes son fertilizadas por el viento, o que éste es el auténtico Monte Medulio, escenario del suicidio de los últimos guerreros celtas supervivientes de la batalla y asedio de los romanos.

Una ruta de 9 km que si hay algo que la describe es la diversidad. La diversidad de caminos, de hierba mullida, de roca granítica surcada y moldeada por el viento y el agua. De tierra pisada por animales salvajes, de gentes que disfrutan de los senderos ansiosos de nuevas emociones. De vacas tranquilas y caballos altivos, de cabras expectantes, y perros ansiosos de nuevos olores.

Pero si hay algo sobrecogedor, ese es el silencio. Te envuelve a medida que avanzas, abrazándote poco a poco. Alzas los ojos esperando descubrir algún pájaro y ... los ves, pero solo te observan, preguntándose porqué invadimos su territorio.

Toda la ruta es un continuo ascenso y descenso que nos recuerda que estamos en una zona montañosa. En un momento determinado de la ruta y donde la niebla se ha desvanecido tenemos unas vista magníficas de Monteferro y las Islas Cies.
Donde la niebla es espesa, semeja un mar de espuma denso e imposible de atravesar. Las cumbres de las montañas emergen como islas a la espera de náufragos. Poco a poco nos alejamos del Monte Aloia con dirección al Monte Galiñeiro. Van apareciendo los eucaliptos, y como no, los cazadores. El corazón se encoge con cada tiro .



Seguimos el camino rodeados de helechos marrones, quemados ahora, por los primeros fríos. Atravesamos pequeños regatos, que lentamente discurren ladera abajo para finalmente perderse en el río Miño y este a su vez acaba engullido por el inmenso Atlántico.
Atrás hemos dejado los rebaños de vacas que pastan libremente en el monte para toparnos con una manada de caballos salvajes, que al galope huyen de los intrusos. Y así, descendiendo, acabamos a los pies del Monte Galiñeiro. Allá en lo alto, en el punto más elevado de la sierra casi esperamos  que asomen los guerreros con sus lanzas defendiendo sus posiciones..
Ahora que la niebla ha comenzado a levantar vemos, a lo lejos, Baiona que se desdibuja en la lejanía. Pequeñas aldeas calzan los pies de la sierra. 
Llaman nuestra atención las canteras de granito, laderas destruidas para arrancar del corazón de la montaña el preciado granito.
Volvemos a cruzar rocas, pistas, senderos, riegos y charcas. Y apenados por el fin del camino damos nuestros últimos pasos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

MARÍA SOLIÑA


Una de las historias que guarda en su memoria Cangas de Morrazo ( municipio de la provincia de Pontevedra)  es la de María Soliña, condenada allá por el siglo XVII por la Santa Inquisición, acusada de brujería.
Esta mujer no fue más que una víctima de un plan maquiavélico orquestado por el Santo Oficio y los nobles de la época- como en otras muchas ocasiones con otras mujeres- quienes no pretendían otra cosa que despojarla de todos sus bienes.
Por aquel entonces, Cangas era un pueblo de pescadores que vivía de las ganancias que generaba la pesca y la salazón del pescado.

Corría el año 1617 cuando piratas turcos-berberiscos asolaron la ría de Vigo.
Intentando desembarcar en Vigo, se encontraron con la fuerte oposición de los vecinos y entonces se dirigieron a Domaio expoliando cuanto encontraban a su paso. En la contienda, estaban Antonio Soliño y Pedro Barba, hermano y marido de María Soliño, cuyos cadáveres aparecieron abandonados, como otros muchos, en la playa.
Con barcos y utensilios de pesca destrozados y sin viviendas, el pueblo se sume en la más absoluta pobreza, impidiendo que los vasallos paguen las rentas que los nobles exigen por el uso de sus tierras.

 Así las cosas, los nobles de la época que no estaban dispuestos a perder el poderío económico que ostentaban desde hacía décadas, inician una campaña con el apoyo de la Santa Inquisición, para denunciar por brujería, a mujeres de la época que gozaban de una buena posición económica, mezclándolas con otras que eran pobres para no despertar sospechas sobre sus verdaderas intenciones.

María Soliño, al enviudar, pasó a ser poseedora de todos los bienes de su difunto marido. Siendo como era, mujer de una importante fortuna, enseguida llamó la atención de los nobles del lugar.
La pérdida de su hermano y de su marido parece que la sumió en una profunda depresión y cada noche recorría la playa acompañada por las olas, donde la brisa del mar parecía que mitigaba sus penas y le confería una sensación de paz.
Este comportamiento llamó la atención del pueblo y el chismorreo fue canalizado en una acusación de brujería ante la Inquisición.

Las continuadas visitas a la playa de noche fueron, de esta manera, causa suficiente para iniciar contra ella un proceso por diferentes acusaciones relacionadas con la brujería.

María Soliño fue llevada a las cárceles secretas del Santo Oficio en el año 1621.

Fue acusada de entregar su alma al diablo y de poseer poderes demoníacos capaces de causar los más terribles males. Fue sometida a tortura física y psicológica hasta que confesó ser bruja desde hacía más décadas. Con este declaración María fue despojada de sus posesiones ( que fueron repartidas sigilosamente entre los nobles) y se le condeno a lucir un Sambenito, prenda que la marcaba como proscrita ante la sociedad.
Por todo esto fue despojada de cuantos bienes poseía.
Sambenito Maria Soliña
Se sabe que nació en el año 1551 en la villa de Cangas, sin embargo nada se sabe de la fecha de su muerte. No hay partida de defunción, ni se conoce el lugar donde pudo ser enterrada, lo que ha contribuido a aumentar el mito del personaje nunca muerto.

María Soliña ( Celso Emilio Ferreiro) 

Polos camiños de Cangas a voz de vento xemía:
ai, que soliña quedache, María Soliña.
Nos areales de Cangas, muros de noite se erguían:
Ai, que soliña quedache, María Soliña.
As ondas do mar de Cangas acedos ecos traguían: 
ai, que soliña quedache, María Soliña.
As gaivotas sobre Cangas soños de medo tecían: 
ai, que soliña quedache, María Soliña.
Baixo os tellados de Cangas anda un terror de agua fría
ai, que soliña quedache, María Soliña.
  Historia d








lunes, 13 de noviembre de 2017

EL MANUAL DE LAS BRUJAS

MALLEUS MALEFICARUM :El manual maldito de la Inquisición que calcinó vivas a 60.000 mujeres.


"Malleus Maleficaron", un libro que fue denominado el "Manual del Inquisidor" y recopilaba todo el conocimiento existente sobre las hechiceras hasta el momento.


"En nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Sepan todos los hombres por las presentes que en el año de nuestro señor 1487 el supremo Pontífice que ahora reina, ordenó y otorgó a los Inquisidores el poder de investigar e inquirir en la herejía de las brujas y les concede toda la facultad de juzgar y proceder contra tales" Con estas palabras se hizo oficial, el 19 de Mayo, la aprobación del "MALLEUS MALEFICARUM" o "Martillos de las brujas".
Un manual creado por dos inquisidores para, entre otras cosas, detectar, capturar, juzgar y aniquilar a todas aquellas mujeres que, mediante la hechicería, cometieran atrocidades como embrujar a un hombre para que perdiera su miembro viril o mantener relaciones sexuales con demonios para engendrar criaturas infernales. Un libro maldito que provocó la muerte de hasta 60.000 mujeres inocentes.

La Edad de Oro de la brujería se vivió en Europa alrededor de los siglo XV y XVI. En esa fecha el papa Inocencio VIII publicó una bula en la que corroboraba la existencia de brujas y hechiceros y permitió la elaboración de un tratado esotérico que aglutinara todos los conocimientos existentes sobre este tema con el objetivo de acabar con dichos demonios.
Bajo el auspicio del Papa, que permitió juzgar los delitos de brujería como crímenes de herejía, se entregó la responsabilidad de crear este manual a los frailes dominicos ( e inquisidores). El resultado fue una curiosa " enciclopedia de las brujas"que puso sobre el papel el conocimiento existente sobre estos supuestos seres y dio "credibilidad y autoridad" a su existencia.
El "Malleus" plasmaba en detalle  las creencias y las prácticas de las brujas y los modos idóneos de reconocerlas, apresarlas, condenarlas y quemarlas en la hoguera. Fue reeditado 14 veces hasta el año 1520 convirtiéndose, sin duda, en la obra más vendida de su tiempo. Un auténtico best seller de la época.
Su estructura se divide en tres partes. En la primera, se da por sentado que las hechiceras existen y se señalan los males que realizan. En la segunda, se describen las formas de brujería y como se pueden evitar sus acciones. La tercera parte es la dedicada a los cazadores de estos seres en donde se hace una relación de la forma de encontrar y destruir a estos seres diabólicos.
Todo esto hizo que fuera considerado el manual básico de todo inquisidor. En él lo que se planteó por vez primera es que la brujería era un problema colectivo y generó la necesidad de luchar contra lo que según se creía "era un mal público" lanzando el dedo acusador sobre el peligro que le suponía a Europa el fenómeno colectivo de las brujas.
La caza de brujas alcanzó unos niveles tremendos en Europa. El 80% eran mujeres ya que se empezó a temer por el incipiente feminismo que estaba avanzando en la sociedad de entonces.
Fue uno de los libros más oscuros y nocivos en la Historia de la Humanidad. 
La revolución de la imprenta del siglo XV permitió que el libro por dos siglos fuera el segundo texto más vendido, después de la Biblia.
Dejó como testimonio el alcance,  la crueldad y estupidez de la raza humana que la Historia nunca olvidará.
Gracias a esta oscura obra se condenó a medio millón de" brujas" entre los siglos XVI y XVIII. Por él, en apenas tres meses, cinco mil mujeres fueron juzgadas en Génova, siete mil en Trier y, en los famosos Juicios de Salem llevados a cabo en Estados Unidos a fianles del siglo XVII, cuatrocientas sintieron el peso del martillo inquisitorial: 230 fueron quemadas en público frente a las masas histéricas y fanáticas, veinte fueron atrozmente degolladas y, con algo de suerte y "misericordia" de los jueces, 150 fueron a parar a prisión.

martes, 7 de noviembre de 2017

UN RITO FUNERARIO: DANZA DO ABELLÓN

Con el nombre de la danza del abejorro se denomina un antiguo rito funerario en el que todos los familiares y asistentes al velatorio de un cadáver, formando rueda y cogidos de la mano imitaban el zumbido de una abeja. Este ritual fue recogido por Alfredo Brañas - escritor y jurista español- a raíz de un velatorio en el que el mismo asistió en Vilanova de Arousa ( Pontevedra) y constituye uno de los casos más particulares de las prácticas tradicionales gallegas relacionadas con la muerte. Se creía que si alguno de los participantes hablaba o interrumpía el baile por cualquier causa, sería el primero de los presentes en morir.
Brañas describió la danza do abellón en un largo poema titulado "O Avellón "

Collidos pola man os concurrentes
e fungando baixiño e entre os dentes
foron da morta á triste habitación
e voltando ó redor da defuntiña
o vello, a vella, o mozo e a mociña
fungaban como funga un abellón.
¡Probe daquel que dese algunha fala
Ou de bulir deisaxe pola fala!
¡ Siñal era de morte non fungar
As honras do "abellón" son tan precisas
Como son para os cregos moitas misas
E o gando e o ligon para labrar.


La danza del abejorro es un ritual de purificación de los muertos para que puedan viajar al más allá sin perderse por el camino.
Los antiguos gallegos creían que el alma de una persona  para llegar al cielo no sólo era suficiente con que fuese un buen católico, había también que proteger el alma contra peligros terrenales ( enterrar el cuerpo en campo sagrado) y ultra terrenales ( alumbrarle el camino hacia el más allá) para que no volviese al mundo de los vivos a molestarles.
El ritual, llamado "El abejorro" implicaba la reunión de toda la familia ( los de casa y los de fuera), vecinos y amigos en la casa del difunto por la noche; en la reunión todos se acercaban al difunto con el objeto de hacerle la rosca, no fuera que después se apareciera a algunos de los presentes . Tras unos cuantos rosarios se procedía a la celebración de un festín ritual y comunal, donde se comía sardinas saladas ( símbolo del más allá del mar) y se bebía aguardiente ( símbolo de las llamas del infierno que el muerto debía rechazar viendo el mal que les ocasionaba a los bebedores). Luego se procedía a una orgía ritual entre mozos y mozas.

Después de la orgía y una vez liberada la energía sexual de las masas, se cogían todos de las manos e iban a la habitación donde estaba el difunto. Comenzaban a danzar rodeando el féretro zumbando bajito como hacen los abejorros para que todos se concentren en la emanación de este mantra. Esta rueda constituye un círculo protector contra los malos espíritus que intentan agarrar el alma del difunto con el fin de arrastrarla a los infiernos. Así el alma del difunto puede salir del cuerpo y volver a la luna en forma de abeja y al escuchar al abejorro recupera la memoria de sus orígenes ( ya que las almas provienen de la luna)


Hay evidencias entre los gallegos de este ritual en el siglo VI a. de C. ( durante el imperio romano y se encuentra en las lápidas  galaico romanas de Vigo. Podía durar varios días si se realizaba a un cadáver procedente de una clase pudiente. Estaba dirigido por un druida en representación del dios Reve y del hijo primogénito del difunto.. AL mismo tiempo el rito estaba acompañado de ceremonias de purificación, quema de incienso, unción de ungüentos en la cara y diversas partes del cuerpo, sacrificios y otros actos que variaban en función de la parte del cuerpo que se iba a abrir para que saliera el alma y fuese por el buen camino.
No consta que nadie describiese  en ningun  otro punto de Galicia este rito, ni se conoce otra mención a esta fecha, ni cuando apareció ni cuando desapareció.
Parece probado, sin embargo, que ya desde los egipcios existe la creencia en una relación mitológica entre las abejas y el alma, y se conoce en otras culturas diferentes ritos funerarios en los que también intervienen las abejas. Desde Egipto se extendió a los cretenses,griegos, romanos, por toda el área mediterránea así como en las culturas centro europeas desde el Danubio al Cáucaso.
"Es evidente que el rito del abellón no nació en Vilanova de Arosa, ni en nigún otro lugar de las Rías Bajas, sino que llegó a Galicia con algun pueblo indoeuropeo"Alonso Romero




martes, 31 de octubre de 2017

Una tradición celta

Los castaños, árboles centenarios en Galicia, se han asociado siempre al ciclo vital.
Dice la tradición gallega que las castañas simbolizan el alma de los difuntos y que, con cada fruto ventilado en la fiesta del magosto, un alma se libraba del Purgatorio y se unía a la celebración. En su origen, el magosto consistía en reunir a las familias entorno al fuego para honrar las cosechas. Con el paso de los años, las costumbres han ido adaptándose a los nuevos tiempos pero el fuego siempre ha sido una constante con su componente purificador.
 Manuel Murguía, consideraba el magosto como un " banquete funerario" en el que la castaña al fuego simbolizaría la muerte y el vino, la nueva vida.

En Noviembre tiene lugar en Galicia, el magosto. Siempre se pudo celebrar en casa, al lado del fuego del hogar; en algún rincón del pueblo; pero su lugar originario es el monte donde el olor a castañas asadas inunda el aire y las brasas se convierten en un sonido de música.
Los celtas no tenían templos, celebraban sus fiestas y sus ceremonias rituales en un claro del bosque.

 El día 1 de Noviembre, los celtas, apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta del samahim, la cual, era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final del verano; en todo caso era el principio de un período de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón. La fiesta era para los celtas una concentración de lo sagrado en un tiempo y en un lugar determinado. Los mitos afirman que era el momento en el cual se habían producido grandes acontecimientos cósmicos, y cuando tenía lugar la muerte tanto ritual como simbólica del rey y su remplazamiento.
Por las mismas fechas, los romanos celebraban las "saturnales". El mundo de los espíritus se entreabría y salían personajes de pesadilla, las almas tenues, los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras. Todos se nutrían de los platos  depositados sobre las tumbas.
El día del samahim, los celtas encendían el primer fuego, origen de todos los fuegos. Con él se encendían, a su vez, todos los fuegos de la isla.
Las castañas se asaban sobre una gran hoguera, por lo general, visible desde varios puntos de la parroquia, desempeñando la misma función que la hoguera de San Juan.
 En Galicia, el fuego permanente del hogar se encendía con un tizón traído de la hoguera de la Vigilia Pascual o del fuego encendido la noche de Navidad.
El magosto puede verse como una celebración en la que se exalta la castaña, pero la fiesta del magosto como tal exalta el respeto por el rural, el agradecimiento a la cosecha, el fuego,el vino, la amistad, la diversión y la tradición. En definitiva, el magosto celebra la vida después de que en Todos los Santos se honrase a la muerte.

Todos acuden a la poderosa y otoñal llamada de la castaña. Supongo que ahí reside su longevo encanto y ...su misterio







martes, 17 de octubre de 2017

Se quema Galicia














He salido a aspirar el aire de la noche después de un intenso día, y mucho peor noche de angustia porque, al fin, ha llovido y he buscado ese aroma que desprende la tierra cuando llueve después de un tiempo de sequía. Sin embargo, al abrir la puerta de casa un olor agrio, ácido y extraño a quemado me ha asaltado como si me hubieran dado una sonora bofetada .

Ya es de noche pingan gotas de lluvia de las hojas y ramas de los árboles cuyas sombras bajo los faroles de luz se asemejan a figuras fantasmagóricas extrañas, que se ven envueltas en una densa niebla. Parece que pudiéramos atraparla entre las manos como jirones de agua.

Pero antes, habían caído del cielo arrastradas por el aire las pavesas; se ven planear antes de depositarse en el suelo; en su interior traen fuego acompañado de muerte. El aire es irrespirable.
Todo ha enmudecido, los perros aúllan, olfatean el aire percibiendo el peligro.
Escudriño la oscuridad de la noche, necesito saber de donde viene el viento. Todos los sentidos se agudizan, el peligro acecha y una sensación angustiosa de vértigo, que marea, aparece.
Estamos rodeados de árboles y lo peor de todo de maleza, mucha maleza muy seca, demasiado seca pues no llueve desde hace bastante tiempo. El fuego se acerca , se extiende cada hora que pasa.
Hace algunos años, las campanas de la iglesia comenzaban a tocar con desesperación llamando a los vecinos para que acudieran a sofocar las llamas que corrían lamiendo laderas de montañas, fincas y casas que encontraban a su paso.
El pueblo gallego es solidario, lo ha demostrado en muchas ocasiones y también en esta que estamos viviendo ahora mismo. Si antes arrancó con sus manos el petroleo de las rocas y de las arenas de las playas, hoy lo hace de nuevo haciendo cadenas humanas con calderos de agua. Dos personas han perdido la vida, al buscar una salida y desorientadas se han metido de lleno en el bosque incendiado y otras dos, la han perdido tratando de salvar sus animales de este horror. 


Todo esto se ha convertido en una funesta tradición que nos amarga con frecuencia en verano: los incendios trazan un paisaje de ceniza, desolación y muerte que destrozan nuestra tierra, nuestra riqueza natural.
La pregunta aparece siempre:¿Qué puede impulsar a un ser humano a actuar de esta manera? 


Esta tierra ha perdido su verdor, ese que forma parte de su belleza pero jamás, jamás perderá su esperanza.







viernes, 13 de octubre de 2017

SI CHOVE QUE CHOVA

                                                                                                                                                                             La música de la lluvia no necesita interpretación solo hay que sentirla.                                                                                                                                                                                                                                         .                                                                                                                                                                                                                   
                                                                                          La lluvia,  tiene mucho que ver con los sentidos ;despierta en muchos de nosotros una serie de emociones que se relacionan con el mundo íntimo de cada cual.
     La lluvia tiene a menudo el inusitado poder de relajar nuestras mentes. Nos embriaga con su petrichor, renueva la atmósfera, arranca destellos de colores  a nuestras ciudades y nos invita a menudo a esa introspección serena, casi mágica donde tomar contacto con nosotros mismos a través de las gotas de lluvia...   
        Hay olores que despiertan en nosotros un extraño placer. Nos cautivan y a la vez se hunden en nuestra memoria  despertando en nosotros agradables sensaciones.  Son sin duda rincones privilegiados donde esas fragancias se entremezclan a menudo con gratos recuerdos.                                                                           Entre todas esas fragancias, hay una que quizás supera a las demás: el petrichor. Que se diga de ella que es el olor más embriagador del mundo no es casualidad; el olor de la lluvia empapada en la tierra tiene una función muy concreta: guiarnos hasta donde hay agua: Algo muy esencial para nosotros en el pasado y en la actualidad para gran parte de los animales, quienes recorren grande distancias guiados solo por esa sustancia química, la geosmina.
El petrichor es un término que hace referencia a un proceso delicado y fascinante que se da cuando las gotas de lluvia entran en contacto con superficies sedimentarias o porosas. Al instante, un tipo de actinobacterias generan una sustancia metabólica llamada geosmina, la cual, vuelve a la atmósfera como un aceite aromático de olor singular.
Curiosamente cuanto más seco está el suelo  más perceptible será el petrichor, elevándose como un poderoso aerosol que guiará a los pájaros y a otros animales hasta esa zona húmeda. Mientras que  a nosotros, carentes ya, de esa necesidad de encontrar agua, nos animará a abrir las ventanas para aspirar ese olor, mientras nos dejamos abrazar por los recuerdos, por el velo sutil de la nostalgia  y la caricia de esas emociones.

Alguien dijo en una ocasión que " La infancia es la etapa de la vida que termina cuando por primera vez, miramos un charco como un obstáculo y no como una oportunidad"            
A la mayoría, es verdad, nos encantan los días de sol, esos donde la piel agradece su tibieza y nuestra mente la luminosidad. Desde siempre, la luz se vincula con lo positivo, mientras que las nubes y esa penumbra que suele acompañar a la lluvia  se ve con temor e incomodidad  y también negativismo.
Sin embargo, la lluvia para muchas personas tiene un efecto diferente. Algunas personas suelen disfrutar de esos instantes de recogimiento, les agrada ver como las ciudades se visten de singulares matices, semejantes a un lienzo impresionista .
Ese sonido de la lluvia al caer, esas gotas de agua que discurren por los  cristales abren las puertas a muchos de nuestros recuerdos.  Permite que pasen a nuestras consciencias esos instantes vividos con olor a infancia, con la fragancia casi salvaje de esa tormenta de verano donde corríamos después de una tarde en la feria o una noche en la playa.
La lluvia, por tanto, también es hermosa, también cura, también alivia y nos invita a conciliarnos con la tierra que pisamos.
Así que para conocer esta tierra gallega hay que visitarla también cuando llueve, si no no se la conoce de verdad.
                                                                                                                                                                                                                                                                                         

sábado, 7 de octubre de 2017

Siglos de miedo en una aldea de Rianxo

Abuín guarda una oscura leyenda que se le fue atribuyendo al pasar los siglos.
A mediados del S. XIV por este lugar pasó la famosa peste negra, asolando esta aldea y dando paso a numerosas leyendas. De acuerdo con la creencia popular, es imposible determinar cuando tuvo lugar esta plaga pues las fechas se pierden en la memoria.

Muy pocos saben, incluso buena parte de los "rianxeiros", que el municipio arousano esconde un tesoro. Está en el lugar de Abuín, en la parroquia de Leiro, provincia de La Coruña, desde hace siglos, pero nunca nadie llegó a desenterrarlo, y ninguno de los que conocen el misterioso lugar recomendaría a otra persona que se aventurase a buscar las riquezas ocultas entre las piedras y la maleza. Porque está maldito, o eso dice la leyenda. Su hechizo llevó a toda una aldea a desaparecer.
La historia de la aldea maldita se desarrolla entre lo mítico y lo real con una única certeza : que fue abandonada por sus habitantes después de la muerte de buena parte de ellos.
Para llegar al lugar hay que dejar el coche y adentrarse a pie en el monte, donde la altura de los árboles apenas dejan pasar la luz. Entre hiedras, árboles, silvas y maleza continúan en pies los muros de tres viviendas y restos de otras, e incluso caminos por los que los habitantes de la aldea se dirigían a sus trabajos en el campo.
La leyenda dice que cayó sobre ellos una maldición aunque hay distintas versiones sobre el origen del "meigallo" que acabó con la vida en el lugar. El saqueo del Monasterio de Armenteira , un tesoro oculto por una familia, un cáliz arrojado por un cura que hará recaer una maldición sobre quien recoja o un botín enterrado por los pueblos nórdicos son algunas de las explicaciones que ofrece la sabiduría popular.

Más allá de las distintas versiones que explican la procedencia de la maldición, en lo que si hay coincidencia es en las consecuencias que aquel mal agüero tuvo para los habitantes de la aldea.

Plagas que acabaron con la vida de cuanto encontraron a su paso están detrás de que los cuatro muros que quedan en pie en Abuín sean conocidos en la zona como la aldea maldita
Dicen que unos ladrones que se llevaron las riquezas del Monasterio de Armenteira se las entregaron al cura de Abuín para que las escondiera. A la mañana siguiente el párroco había muerto, y a él le siguieron los vecinos de la aldea, uno tras otro. Esto hizo pensar en una maldición divina.
La aldea fue abandonada hasta la fecha: hoy solo el silencio y la naturaleza habitan en Abuín. Hay quien piensa que el tesoro sigue escondido bajo una de las construcciones que antaño fue capilla y quien dice que el que encuentre el cáliz robado por el cura sufrirá la maldición.
Pero por increíble que pueda parecer hay una explicación racional, alejada de leyendas y maldiciones, que arroja luz sobre lo que ocurrió en la aldea maldita y que incluso pone fecha al abandono.
Según  parece la peste llega, allá por el siglo XIV desde el puerto de O Grove. Aquel fue el episodio más virulento de la enfermedad que causó en Europa 25 millones de muertos. La rapidez con la que se propagó la peste llevó a la gente a creer que se trataba de un castigo divino, por lo que abandonaban la aldea en la que vivían pensando que estaba maldita.



jueves, 28 de septiembre de 2017

ORO

 El oro gallego está escondido.
La primera gran fiebre del oro ocurrió hace 2000 años, cuando los romanos disponían de miles de manos esclavas con las que poder mover montañas, como ocurrió con las Médulas - hoy en el Bierzo pero entonces pertenecían a la provincia de Gallaecia-

Plinio el Viejo ya hablaba en su "Historia Natural" de la riqueza en oro de las Médulas y Cayo Plinio - procurador romano- que administró algunas minas gallegas, aseguró que estas llegaron en diferentes momentos a significar el 10% de los ingresos totales del Imperio. 
Algunos estudiosos han calculado que sólo de las minas de las Médulas fueron extraídos 96000 kilos de oro a lo largo de 250 años. Una cantidad que explicaría la importancia de Galicia en la extracción de oro y sobre todo la necesidad de los romanos de emplear a miles de esclavos para mover esas montañas.

Y a pesar de todo lo que se llevaron los romanos, lo cierto es que veinte siglos después aún hay oro en Galicia.


En el Bierzo, al noroeste de los Montes Aquilanos y junto al valle del Sil se encuentran las Médulas. Un fantástico paisaje ha quedado después de las explotaciones auríferas romanas. declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Su estampa rojiza simula un paisaje sinuoso y de misterio. Nadie diría que los picudos farallones esconden bajo sus entrañas, el oro de los romanos.

Las Médulas, considerada la mayor mina a cielo abierto de la época romana, va más allá de este paisaje de singular belleza, rodeado de castaños centenarios, lagunas, lagos, picos y galerías. Es una de las mayores obras de ingeniería de la Antigüedad. Un paisaje cultural que muestra la acción del hombre sobre la naturaleza, su transformación a la medida de sus necesidades.










jueves, 21 de septiembre de 2017

Toxo: arbusto moi espiñento



Cuenta la leyenda que Dios hizo las flores del Tojo y, para fastidiarle, el diablo creó las espinas. En compensación, Dios permitió que florecieran todo el año. Claro está que las leyendas han sido siempre un intento de explicar un hecho real o fabuloso adornado con elementos fantásticos y que se transmite de forma oral de manera bella y maravillosa.
Sin embargo fuera de la narrativa de la leyenda, la flor del Toxo no es que no sea perecedera, sino que al existir tres tipos diferentes de tojos y florecer en distintas épocas del año, parece que siempre está floreciendo. Se dice que los amantes de antaño prometían quererse mientras el tojo estuviera en flor.


La flor del Toxo se llama Chorima. Cuento esto porque hay una canción gallega que habla del "alecrin dourado",y no deja de llevar a confusión pese a que en ningún momento afirma que la flor del tojo sea el Alecrin. El Alecrin es azul y es la flor del romero.
A pesar de esto Alecrin y Chorima, son los nombres que recibe en Galicia la flor del tojo.

Es el arbusto más característico de los montes gallegos formando grandes extensiones de paisaje amarillo. Una sola planta puede producir 20.000 semillas y estas pueden aguardar hasta 70 años sin germinar esperando el momento idóneo para hacerlo. Ni que decir tiene que es todo un alarde de paciencia.


Una Chorima de toxo hábilmente manejada con la lengua puede emitir un sorprendente sonido que se le compara con el canto de los pájaros. Esta forma musical de emplear las flores es considerado en nuestra  cultura como un juguete de niños o mozos.

"Chorima, nosa chorima tan amarela no monte, tí é a flor dos galegos, dos de onte e dos de hoxe. Flor do toxo, flor do toxo, flor da galeguidade as raíces son a ialma e a Chorima a saudade".

viernes, 15 de septiembre de 2017

PARA TI








Si no te quieren
como tu quieres
que te quieran,
¿qué importa que
te quieran?.
                        Amado Nervo



José Agustín Goytisolo : Palabras para Julia


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Pobriña da tola ( Pobrecita loca )

"Pobriña da tola" ( Pobrecita  loca) Es un precioso poema de Ramón Cabanillas escrito en gallego y cantado por Juan Pardo y Amancio Prada.


                  
  ¡PROBIÑA DA TOLA!
   ¡POBRECITA LOCA!
       Letra de Ramón Cabanillas
Non teño parentes
amores nin chouza.
Aldea en aldea,
parroquia en parroquia,
ando polo mundo
arredada e soia.
Xanto cando atopo
cunha almiña boa
que polos seus mortos
bótame de esmola
a cunca do caldo
e o anaco de broa.
Durmo nos camiños
érgome coa aurora,
lávome nas fontes
de crara auga morna,
e as noites que a lúa
loce briladora,
como nun suspiro
paso as horas mortas
mirando para ela,
cantándolle copras:
 
Lúa, lúa branca
como me namoras (bis)
 
Os cans que me ladran,
e os nenos que xogan
tirándome pedras,
chamándome tola,
atraveso veigas,
rubo corredoiras,
e salto valados
cubertos de roxas
espiñas de estripos
e ortigas treidoras
que fírenme a carne
e ráchanme a roupa…
¡a roupa dos probes
que nunca foi nova!
 
A xente do mundo
que di que esta corda
marmura ó toparme:
¡Probiña da tola!
E non é verdade.
¡Abofé… abofé que estou corda!
¡Si a xente soupera!…
Cando camiñando
paso polas hortas
a tempo que a xente
turra da espiocha
ou cava patatas
ou pranta cebolas
sempre hai un que diga:
 
- ¿A ónde vas Rosa?
I eu que nunca quixen
andar con parolas
- ¡Demo de xudío!
¿A ti que che importa?
E, sin mais palique,
vírome de costas;
mais ben me porcato,
facéndome a xorda
que queda decindo:
¡Probiña da tola!
 
O conto é que un fillo
¡bo mozo! da dona
do Pazo da Gándara
andúvolle ás voltas,
¡As cousas do mundo!
O triste da historia
foi que o mozo ó irse
deixouna sen honra.
Eu non me recordo…
¡Bah! ¿Quén se recorda?
Pero eu non acerto
que ten esa historia
que, cando contala
tristeiros escoitan,
namentras eu saio
correndo da horta,
os homes se laian,
e as vellas e as mozas,
co mandil nos ollos,
doloridas choran
decindo en voz baixa:
¡Probiña da tola!
 
A xente do mundo
que di que está corda
marmura ó toparme:
¡Probiña da tola!
E non é verdade.
¡Abofé… abofé que estou corda!
¡Si a xente soupera!…
que non é verdade.
¡Abofé estou corda!
¡Si a xente soupera
que eu vivo na groria!
 
Cando a noite cobre
o pinal de sombras,
dúrmome nun leito
de fiunchos e follas,
e a pouco desperto
e vexo una pomba
que baixa do ceo
voa que revoa,
e ven no meu colo
pousarse, e mimosa,
rúbeseme ó peito,
e bícame na boca,
fálame dos anxes
da Nosa Señora.
 
E todas as noites
ven a branca pomba
e conmigo fala
e conmigo xoga;
ate que alumeando
o pinal a aurora
rube cara o ceo
voa que revoa
 
Por eso me río
cando ¡meigas fora!
a xente do mundo
que di que está corda
marmura ó toparme
¡Probiña da tola!
No tengo parientes
amores ni choza.
Aldea en aldea,
parroquia en parroquia,
ando por el mundo
amedrentada y sola.
Como* cuando encuentro
con una buena alma
que por sus muertos
me da  limosna
el cuenco de caldo
y un trozo de pan de maíz.
Duermo en los caminos
me levanto al amanecer,
me lavo en las fuentes
de clara agua templada
y las noches que la luna
luce brillante,
como en un suspiro
paso las horas muertas
mirando para ella,
cantándole coplas:
 
Luna, luna blanca
como me enamoras (bis)
 
Los perros que me ladran,
y los niños que juegan
tirándome piedras,
llamándome loca,
atravieso prados,
subo caminos,
y salto vallados
cubiertos de rosas
espinas de espino
y ortigas traidoras
que me hieren la carne
y me rasgan la ropa
¡la ropa de los pobres
que nunca fue nueva!
 
La gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme:
¡Pobrecita loca!
Y no es verdad.
¡Seguro… seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera!…
Cuando caminando
paso por las huertas
al tiempo que la gente
trabaja con la azada
o siembra patatas
o planta cebollas
siempre hay uno que diga:
 
- ¿A dónde vas Rosa?
Y yo que nunca quise
andar con habladurías
- ¡Demonio de judío!
¿A ti que te importa?
Y, sin más conversación,
me doy la vuelta;
más bien me percato,
haciéndome la sorda
de que queda diciendo:
¡Pobrecita loca!
 
El caso es que un hijo
¡buen mozo! de la dueña
del Pazo de la Gándara
le hizo la corte,
¡Las cosas del mundo!
Lo triste de la historia
fue que el mozo al irse
la dejó sin honra.
Yo no me acuerdo…
¡Bah! ¿Quién se acuerda?
Pero yo no entiendo
que tiene esa historia
que, cuando al contarla
entristecidos escuchan,
mientras yo salgo
corriendo de la huerta,
los hombres se lamentan,
y las viejas y las mozas,
con el delantal en los ojos
apesadumbradas lloran
diciendo en voz baja:
¡Pobrecita loca!
 
La gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme:
¡Pobrecita loca!
Y no es verdad.
¡Seguro… seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera!…
Que no es verdad.
¡Seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera
que yo vivo en la gloria!
 
Cuando la noche cubre
el pinar de sombras,
me duermo en un lecho
de hinojos y hojas,
y al poco despierto
y veo una paloma
que baja del cielo
vuela que vuela,
y viene a mi regazo
a posarse y, mimosa,
se me sube al pecho,
y me besa en la boca,
me habla de los ángeles
de Nuestra Señora.
 
Y todas las noches
viene la blanca paloma
y conmigo habla
y conmigo juega
hasta que alumbrando
la aurora el pinar,
sube hacia el cielo
vuela que vuela
 
Por eso me río
cando ¡meigas fuera!
la gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme
¡Pobrecita loca!

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