viernes, 1 de julio de 2016

COSTURERAS DEL MAR


Hay trabajos que se llevan a cabo donde nadie los ve, donde nadie los aprecia. Solo se aprecian cuando están mal hechos, cuando fallan o cuando este trabajo no existe. Hace falta que algo no funcione para que le demos valor a lo que en sí ya lo tenía.
Hace frío a veces, o calor, o llueve, o no, entre gaviotas, viento, olor a salitre intenso y  humedad que cala hasta los huesos están estas mujeres: las artesanas del mar, como en ocasiones se les ha llamado.
Estas, son las redeiras o rederas que reparan o reponen el material de las redes de pesca. Es una de las profesiones más ancestrales, y, hasta ahora ningún artilugio moderno ha igualado la labor de las expertas manos  de estas mujeres.

Son las siete de la tarde. En cualquier puerto pesquero de la costa gallega, los barcos van buscando el amarre después de una jornada de pesca. En el muelle, un grupo de marineros intenta bajar una lancha al mar, mientras otros dos hombres dan los últimos brochazos de pintura a una embarcación. Justo enfrente, en uno de los locales un grupo de mujeres charla y ríe animadamente mientras sus ojos no se despegan de las mallas y  ni de las agujas que tienen entre las manos. Son las rederas. Se han hecho un hueco en el mundo de los hombres. El trabajo de arreglar las redes que estas mujeres hacen es un eslabón prioritario en la pesca.
Trabajar con precisión y rapidez es fundamental, sobre todo en invierno, que es la época en que hay la mayor carga de trabajo.
 Están siempre a pie de puerto, haga frío, lluvia o sol realizan un trabajo infravalorado y muy duro atesorando un conocimiento artesanal heredado con práctica generación tras generación.
Soportan horas de duro trabajo en los muelles de los puertos realizando las labores de confección, atado y mantenimiento de redes.

Los marineros no saldrán a la mar sin las redes reparadas o remendadas como hermosos vestidos marinos. De nada sirve un buen barco o un buen banco de peces porque no habrá redes para recogerlos.

 Con el trabajo de hilo a hilo, de nudo a nudo, los peces se convertirán en pescados.
Hay que tener cuidado al colgar la red sin enredarla,  ya que pueden ser muy difíciles de desenredar y si esto pasara  hay que tener cuidado de cortar solo un hilo pues de lo contrario se desharía toda.



Anzuelos, trampas, redes, y señuelos son algunos de los métodos utilizados por el hombre desde hace miles de años para la captura de peces.

Cae la tarde en el muelle del puerto.Es hora de irse a casa, hay que recoger las herramientas de costura. Se han pasado el día reparando una red de pesca casi inservible por la mordedura de un delfín. Una navaja, una aguja e hilo bastan para remendar las incontables piezas que conforman una red de pesca." Un buen sombrero para cuando aprieta el sol" advierten los armadores.
Son casi las ocho de la tarde y empieza a refrescar en el muelle. Es hora de irse, a las cuatro de la madrugada se vuelve al muelle para salir a faenar.Y así... otro día, otro día más.




Relacionar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...