lunes, 25 de abril de 2016

La flor que se convirtió en un símbolo












El clavel; la flor que puso fin a más de 40 años de dictadura en nuestro país vecino: Portugal.
Fue la última revolución romántica que acabó con la dictadura más antigua de Europa.Un movimiento revolucionario de militares y ciudadanos.
El "25 de Abril", la gente abarrotaba las calles, los soldados, con los rostros cansados, se sentaban a horcajadas en los cañones de los carros blindados; los aplausos y el rojo, el rojo de los claveles salpicaban el aire.
La canción "Grandola Vila Morena" dio la señal de madrugada en una cadena de radio para la sublevación en los cuarteles; al igual que los claveles rojos con que la población de Lisboa obsequió a los militares que habían salido a la calle. Esa primavera se impregnó de un halo romántico que todavía sigue conservando.

La revolución de los claveles, es el nombre dado al levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la dictadura que dominaba Portugal desde 1933, la más longeva de Europa.

El fin de este régimen permitió que las últimas colonias portuguesas lograran su independencia tras una larga guerra colonial y que Portugal se convirtiera en un estado de derecho democrático.
Dos canciones en una emisora de radio serían las que darían la señal, significaba el comienzo de la libertad y el fin de una dictadura.

Pasadas las 12 de la noche del 25 de abril de 1974, radio Renasçenza emitió una canción por todas sus emisoras. "Grandola Vila Morena", una canción prohibida por el régimen junto a otras muchas y que de esta manera se convirtió en símbolo de la ciudadanía y de la oposición al gobierno. Se decidió que sería la señal definitiva del comienzo de la revolución de un país dominado por el silencio.

Se infiltraron en las principales emisoras de radio del país y comenzaron a emitir llamamientos para que la población no saliera de sus casas y para que la policía no interfiriese en las acciones de las tropas. Pero el pueblo estaba harto de un silencio triste que duraba casi cincuenta años. Querían todos gritar junto a los Capitanes de Abril.


Al fin había caído la dictadura más antigua de Europa gracias a una revolución que sería recordada por un símbolo de la primavera, pues, mientras en Vietnam se lanzaban bombas, los militares del ejército portugués solo tenían claveles en sus fusiles, tallos verdes en los huecos de los cañones y pétalos de primavera desde donde, supuestamente, deberían salir balas.


El  pueblo que ha dado un gran ejemplo al mundo.



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