domingo, 8 de marzo de 2015

¡HABELAS,HAINAS!




" Vengo del país de la lluvia eterna
Vengo del fin del mundo.
Soy de donde el agua muda la eternidad en melancolía y la melancolía se torna en nostalgia perenne.
Vengo de la más hermosa tierra que la naturaleza, en su eternidad, pudo parir.
Vengo de la piedra y el viento del norte, gélido y eterno.
Soy del país que los hombres llaman Galicia.
Soy de la tierra que los dioses quisieron llamar ETERNIA."

Galicia, es tierra envuelta tantas veces en niebla grisácea que hace que todo sea misterioso. Cualquier ser extraño y maléfico puede existir escondido en ella mientras avanza entre los árboles del bosque y entre los valles envolviéndolo todo en una luz suave, clara y tamizada por las sombras. Hace que puedas viajar en el tiempo y escuchar antiguas historias olvidadas que ya sólo ella recuerda.
Amparada llega la noche, el mundo parece pararse, todo es silencio, todo es serenidad. Se prepara para el atardecer y, las criaturas de la noche comienzan a despertar. Las sombras se extienden, huele a tierra húmeda, brotes frescos. Se  oye el agua del río, las hojas que se mueven con la brisa y en lo alto, una luna quiere asomarse entre las nubes.



Así, en los caminos donde silba el viento y azota la lluvia, en las fragas umbrías, en las encrucijadas de los caminos podemos encontrarnos con estos seres misteriosos, mágicos y, notar su presencia mientras un escalofrío de miedo recorre nuestro cuerpo.



Si de noche has de cruzar caminos en Galicia habrás de tener cuidado con una de las Meigas que habitan en esta tierra. Su aspecto de anciana no llamaría la atención de nadie, de no ser porque las prendas que lava en el río están siempre manchadas de sangre. Ésa es su condena ya que, mató a su hijo recién nacido y debe limpiar las ropas ensangrentadas noche tras noche durante toda  la eternidad.  Ella pide ayuda, pero no te detengas ni la mires si quiera, porque aquél que intenta ayudarla desaparecerá para
 siempre.

  La lavandera de la noche.
Era una noche de luna,
 era una noche clara,
yo pasaba  por el río
 de vuelta de la molienda.
Encontré a una lavandera, 
que lavaba cerca del agua,
ella lavaba en el río,
 y una cantiga cantaba:
"Niña que vienes del molino, 
niña que vienes por la camino
Ayúdame a retorcer 
mi sábana lavada."
Desaparece la lavandera
 como humareda esparcida
y donde las sábanas tendía
 un pozo de sangre dejó.
Era una noche de luna,
 era una noche clara.

Y para protegerse de las meigas dañinas:
Colocar una escoba vuelta del revés tras la puerta de entrada
Llevar un diente de ajo
Tener en casa ramas de laurel.
Y por último poseer colgantes de distintas piedras que sean capaces de rechazar encantamientos.

 "Yo no creo en las meigas pero haberlas las hay"
Y como en todo, y... siempre, que cada cual saque sus propias conclusiones.




Relacionar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...