domingo, 16 de noviembre de 2014

Nosa Señora Da Barca

Galicia encapotada de nubes negras y grises. Mil cien rayos cayeron sobre ella el día de ayer. Fuertes vientos azotan sus costas volviendo la mar salvaje y peligrosa. Parece querer adentrarse en la tierra y llevarse a lo más hondo lo que encuentra a su paso. El miedo a los naufragios y a las tempestades hacen que sus habitantes se encomienden  a los santos que más veneran.
El santuario de Nosa Señora da Barca, es junto con Fisterra, meta del camino de Santiago. La leyenda cuenta que el Apóstol llegó un día a esta orilla del mar de Muxía vencido y desalentado por las dificultades que encontraba en la evangelización de Galicia. Allí sobre las olas de este océano salvaje vio acercarse una barca con el casco, la vela y el timón de piedra que hoy en día es reconocida en tres rocas: a pedra de abalar, a pedra dos cadrís e a pedra do timón.
El pasado año, durante una fuerte tempestad, un rayo cayó sobre el santuario causando graves daños.


Romaxe de Nosa Señora da Barca, por
Federico García Lorca
¡Ai ruada, ruada, ruada
da Virxe pequena
é a súa barca!
A Virxe era de pedra
e a súa coroa de prata.
Marelos os catro bois
que no seu carro a levaban.
Pombas de vidrio traguían
a choiva pola montaña.
Mortos e morta de néboa
polos senseiros chegaban.
¡Virxe, deixa a túa cariña                                               Cantada por Víctor Manuel
nos doces ollos das vacas
e leva sobre o teu manto
as frores da amortallada!
Pola testa de Galicia
xa ven salaiando a ialba.
A Virxe mira pra o mar
dende a porta da súa casa.
¡Ai ruada, ruada, ruada
da Virxe pequena
e a súa barca!

                                           


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